Misión cumplida: El Grupo Misionero San Francisco Solano de Rafaela dejó su huella en Selva
Tras una intensa semana de actividades en el Barrio Malvinas y la Parroquia María Auxiliadora, los misioneros culminaron la primera etapa de un proyecto que se extenderá por dos años más. Dejaron un mensaje de esperanza y compromiso social.
La comunidad de Selva vivió la semana pasada jornadas de profunda espiritualidad y encuentro con la visita del Grupo Misionero San Francisco Solano, proveniente de Rafaela. La delegación, encabezada por el Padre Claudio, completó así el primer año de una misión que, por disposición de Monseñor Pedro Torres, volverá a repetirse en 2027 y 2028.
En diálogo con Sur Santiagueño, el Padre Claudio realizó un balance de lo vivido tras recorrer el Barrio Malvinas y celebrar la eucaristía con los fieles locales: «Ha sido un tiempo para acrecentar la esperanza y orar mucho. Como comunidad deben estar unidos y rezar por las vocaciones». Ante la actual falta de un sacerdote estable en Selva, el clérigo instó a los vecinos a seguir anunciando el Evangelio con alegría y a aprovechar la compañía del Padre José María, quien llega desde Ceres para asistir a la localidad.


Conciencia social: El abordaje del Bullying
Uno de los puntos destacados de la semana próxima pasada fue la charla sobre bullying brindada por la Lic. Virginia Gariglio, integrante del grupo. Con una convocatoria que superó las expectativas, la profesional destacó la apertura de los vecinos para compartir sus experiencias personales.
«El mensaje fundamental es acompañar a los chicos, hablar con ellos y generar confianza para estar atentos a lo que les sucede», explicó la psicóloga, subrayando la importancia de la presencia activa de los adultos en la vida de los jóvenes.


Un lazo que recién comienza
Para muchos de los integrantes, como Milagros Franchetto, fue su primera experiencia en suelo selvense. «La gente es muy buena, amable y atenta. Nos han recibido muy bien y nos vamos muy conformes», relató Milagros, quien hace cuatro años participa de las misiones de forma completa.
El grupo partió de regreso a Santa Fe el pasado sábado, luego de una misa de despedida en la plaza y de haber dejado organizado el trabajo para el próximo año. La promesa de retorno quedó firme: Selva y Rafaela estarán unidas por la fe durante los próximos dos veranos, fortaleciendo un vínculo que ya dio sus primeros frutos.







