Monitorean la calidad del agua del río Salado y advierten sobre su salinidad para uso productivo
Un reciente monitoreo realizado por la Agencia de Extensión Rural (AER) Añatuya del INTA encendió una señal de atención sobre la calidad del agua del río Salado, especialmente para productores agrícolas y ganaderos del interior santiagueño que dependen de este recurso para sus actividades.
El relevamiento se llevó a cabo el pasado 13 de mayo de 2026 en el puente de la Ruta Provincial 92, donde se analizaron distintos parámetros físico-químicos del agua. Los resultados arrojaron un pH de 8,0, una conductividad eléctrica de 4,11 mS/cm y sólidos disueltos totales de 2,06 gramos por litro.
Según el informe técnico, el pH levemente alcalino se encuentra dentro de parámetros considerados normales para aguas superficiales y no presenta mayores restricciones para el uso agropecuario. Sin embargo, la elevada conductividad eléctrica evidencia una importante concentración de sales disueltas, lo que indica un nivel considerable de salinidad.
Los especialistas advirtieron que estos valores ubican al agua en una categoría con restricciones para riego, particularmente en cultivos sensibles a la sal. Además, remarcaron que el uso continuo podría derivar en procesos de salinización de los suelos, afectando la capacidad de los cultivos para absorber agua y nutrientes.
En este contexto, recomendaron utilizar el recurso únicamente en suelos con buen drenaje y priorizar especies o cultivos tolerantes a condiciones salinas. También señalaron que, en materia ganadera, el agua resulta generalmente apta para bovinos, aunque podría generar limitaciones en categorías más sensibles o en otros animales con menor tolerancia.
Desde la AER Añatuya remarcaron la importancia de mantener controles periódicos sobre la calidad del agua para prevenir efectos acumulativos negativos que puedan comprometer la producción agropecuaria en la región.
El informe concluye que el agua del río Salado puede ser utilizada, aunque bajo estrictas precauciones y con un manejo adecuado que permita minimizar riesgos productivos en una zona donde el recurso hídrico resulta clave para el desarrollo rural.





