Rescate conmovedor: salvaron a un aguará guazú tras ser atropellado y renace la esperanza por la fauna silvestre
Una historia que mezcla preocupación, compromiso y esperanza se vivió en la tarde de este jueves en el interior santiagueño, donde un ejemplar de aguará guazú —una de las especies más emblemáticas y amenazadas del país— logró ser rescatado con vida tras haber sido atropellado.
El hecho ocurrió cerca de las 14:30 en la zona de La Victoria, a unos 15 kilómetros al sur de la ciudad de Selva. El alerta inicial encendió las alarmas en la Comisaría Seccional 34, dando paso a un operativo que rápidamente se transformó en un verdadero ejemplo de trabajo en equipo.

Un operativo que unió voluntades
En cuestión de minutos, distintas instituciones se movilizaron con un mismo objetivo: salvar al animal. Bomberos voluntarios, brigadistas forestales, guardaparques y efectivos policiales coordinaron esfuerzos en una escena tan delicada como urgente.
El accionar conjunto permitió contener al aguará guazú, estabilizarlo y garantizar su traslado seguro. Detrás de cada maniobra hubo precisión, pero también sensibilidad ante una especie que simboliza la riqueza natural del monte santiagueño.

De la ruta al cuidado especializado
Gracias a gestiones de la Dirección de Bosques y Fauna, el ejemplar fue trasladado a una fundación especializada en la provincia de Santa Fe, donde recibirá atención veterinaria, seguimiento y un proceso de rehabilitación.
El objetivo es claro: que, una vez recuperado, pueda volver a su hábitat natural.
Una especie en peligro que necesita protección
El aguará guazú, también conocido como “lobo de crin”, es el cánido más grande de Sudamérica y se encuentra amenazado por la pérdida de su hábitat y los accidentes en rutas, como el ocurrido en este caso.
Su presencia en la región no solo es un indicador de biodiversidad, sino también un recordatorio de la convivencia —muchas veces frágil— entre el desarrollo humano y la vida silvestre.
Una noticia que emociona y deja un mensaje
Más allá del hecho puntual, el rescate deja una enseñanza clara: cuando las instituciones trabajan de manera articulada, los resultados pueden marcar la diferencia.
Hoy, ese aguará guazú tiene una segunda oportunidad. Y con él, también se renueva la esperanza de que la fauna autóctona siga encontrando manos dispuestas a protegerla.





