Miles de peregrinos caminan día y noche hacia Mailín y piden extrema precaución en las rutas
A pocos días de la tradicional festividad del Señor de los Milagros de Mailín, se intensifica el movimiento de peregrinos que avanzan a pie por las rutas del interior santiagueño con destino al santuario ubicado en la localidad de Villa Mailín, con ingreso por la Ruta Nacional 34.
La escena se repite año tras año, pero en estas jornadas cobra una magnitud especial: hombres, mujeres, jóvenes y familias enteras caminan durante horas —e incluso días— a la vera de la ruta, tanto de día como de noche, impulsados por la fe y la promesa de llegar al encuentro con el Cristo Forastero.
Desde distintos puntos de la provincia e incluso de otras jurisdicciones, los fieles transitan principalmente por la Ruta Nacional 34 y caminos alternativos, generando una situación que requiere máxima atención por parte de los conductores.

Riesgo en las rutas
El constante flujo de peregrinos sobre las banquinas, muchas veces en grupos numerosos y con escasa visibilidad nocturna, representa un riesgo latente para la seguridad vial. A esto se suma el incremento del tránsito vehicular propio de la festividad, lo que eleva las probabilidades de incidentes.
En horarios nocturnos, la situación se vuelve aún más delicada, ya que numerosos caminantes avanzan sin elementos reflectantes, mientras que algunos vehículos circulan a alta velocidad o realizan maniobras imprudentes.
Recomendaciones para conductores
Autoridades y organismos de seguridad solicitan a quienes transitan por las rutas del interior santiagueño:
- Reducir la velocidad en zonas con presencia de peregrinos.
- Mantener las luces bajas encendidas y utilizar luces altas solo cuando sea seguro.
- Evitar sobrepasos indebidos y maniobras riesgosas.
- Respetar las señalizaciones y operativos de control.
- Extremar la atención, especialmente durante la noche y la madrugada.
Una manifestación de fe que convoca multitudes
La peregrinación hacia el santuario de Mailín es una de las expresiones religiosas más convocantes del norte argentino. Cada año, miles de devotos llegan para participar de la Fiesta Grande, en una tradición profundamente arraigada en la cultura y la identidad santiagueña.
Mientras la fe moviliza a multitudes, la responsabilidad en las rutas se vuelve clave para evitar tragedias. El llamado es claro: prudencia, respeto y conciencia para convivir con una de las manifestaciones más significativas del pueblo santiagueño.





