La sencillez de un Papa que predicó con el ejemplo: Al momento de su muerte, Francisco contaba con 100 dólares como patrimonio personal
En un mundo muchas veces deslumbrado por el poder, el lujo y la ostentación, el Papa Francisco eligió caminar por el sendero opuesto: el de la humildad profunda y sincera. Su vida fue una predicación constante, no solo desde el púlpito, sino también —y sobre todo— desde sus acciones cotidianas. Vivió como pensaba, habló como creía y murió tal como vivió: en sencillez.
A diferencia de tantos líderes, Jorge Mario Bergoglio jamás buscó acumular riquezas ni privilegios. Al momento de su muerte, ocurrida un lunes pascual, su patrimonio personal era de apenas 100 dólares. No dejó propiedades, inversiones ni cuentas bancarias. No lo necesitaba. Para él, el verdadero tesoro no estaba en lo material, sino en el servicio, la empatía, la escucha y la entrega.
Desde que fue elegido como Sumo Pontífice, Francisco eligió residir en un simple departamento de la Casa Santa Marta, rechazando el fastuoso Palacio Apostólico. Mantuvo la cruz de hierro que usaba desde que fue obispo, y nunca cambió su estilo sobrio. Esa coherencia entre lo que predicaba y lo que hacía fue lo que conquistó tantos corazones alrededor del mundo.
Su última voluntad, expresada con la misma ternura y humildad que lo caracterizaron, no hizo más que reafirmar su manera de ser: pidió que su sepulcro fuera sencillo, sin decoración, ubicado en la tierra, con una sola palabra grabada: «Franciscus». Nada más.
El féretro que lo despidió fue austero. La casulla que usó para su último adiós, una prenda ya usada. No hubo honores vacíos, solo símbolos cargados de significado. Todo en su despedida fue fiel reflejo de su alma: sobria, humilde y profundamente comprometida con el mensaje del Evangelio.
Francisco no necesitó riquezas para ser grande. Su legado no se mide en cifras, sino en gestos. Fue el Papa de los pobres, de los descartados, de quienes no tienen voz. Pero también fue el Papa que le recordó al mundo que la verdadera grandeza está en la humildad.
Hoy, el mundo despide a un pastor que eligió ser hermano. A un líder que prefirió ser servidor. A un Papa que, con apenas 100 dólares y una cruz de hierro, dejó una huella imborrable en la historia y en millones de corazones.
Creado:
23 abril, 2025