Añatuya: picadas ilegales, amenazas y tensión tras un operativo policial en Circunvalación
Las picadas clandestinas en moto volvieron a encender la alarma en la ciudad de Añatuya, una problemática que se repite en distintas localidades del interior santiagueño —como Frías— pero que en las últimas horas tuvo un episodio especialmente tenso en la “Capital de la Tradición”.
El hecho ocurrió durante un operativo preventivo en avenida Circunvalación, a la altura de la intersección con Ruta Provincial Nº 92, cuando efectivos policiales detectaron la presencia de un numeroso grupo de motociclistas realizando carreras ilegales.
Según fuentes judiciales y policiales, los uniformados observaron alrededor de 80 motovehículos participando de estas maniobras peligrosas, generando un serio riesgo tanto para quienes conducían como para peatones y automovilistas que circulan por la zona.
Fuga masiva y maniobras de alto riesgo
Al advertir la presencia del móvil policial, los motociclistas comenzaron a dispersarse rápidamente, escapando en distintas direcciones. En ese momento, y de acuerdo al informe oficial, se produjeron maniobras temerarias que podrían haber terminado en tragedia, teniendo en cuenta la velocidad, la cantidad de rodados y la falta de medidas de seguridad.
En medio de la huida generalizada, quedó en el lugar una motocicleta con graves desperfectos mecánicos, la cual no se encontraba en condiciones de circular.
Una moto sin condiciones mínimas y un conductor menor
El rodado en cuestión era una Gilera Smash 110cc, que presentaba múltiples irregularidades: sin espejos, sin dominio colocado, sin escape, sin luces delanteras ni traseras, y además el conductor no llevaba casco, acumulando infracciones a la normativa vial vigente.
Al ser entrevistado por el personal policial, el conductor manifestó ser ASF, de 17 años, domiciliado en el barrio Manzione. El joven se encontraba acompañado por una adolescente de 16 años, residente en el barrio Tradición.
Ante la falta de documentación y el evidente estado del vehículo, los efectivos le informaron que la motocicleta sería retenida, al no reunir condiciones mínimas de seguridad.
Insultos, amenazas y un operativo que terminó en tensión
Fue allí cuando la situación se tornó violenta. De acuerdo con el parte policial, el menor comenzó a insultar a los uniformados y lanzó amenazas directas, afirmando que tenía “conocidos” y advirtiendo que atentaría contra la integridad física del personal.
Minutos después arribó al lugar una mujer identificada como Lourdes Freccero, quien se presentó como madre del adolescente. Lejos de calmar el escenario, la mujer también habría insultado, amenazado e intentado agredir físicamente a los efectivos, además de entorpecer el procedimiento.
Pese al clima hostil, el operativo continuó y el rodado fue trasladado a la Comisaría Comunitaria Nº 41.
Nuevo episodio dentro de la comisaría
El conflicto no terminó allí. Ya en la dependencia policial, la misma mujer se presentó nuevamente con la intención de retirar la motocicleta por la fuerza. Los efectivos debieron explicarle que el vehículo solo podía ser entregado una vez labrada la infracción correspondiente por personal de Seguridad Vial, tal como lo establece la normativa vigente.
Finalmente, el procedimiento fue informado a la Unidad Fiscal de turno, que ordenó que todo lo sucedido quede asentado en el libro de guardia.
Una problemática que crece en el interior
El episodio vuelve a poner en foco una realidad preocupante: las picadas ilegales en moto se repiten con frecuencia en ciudades del interior, y no solo representan un riesgo vial, sino que además generan tensión social, enfrentamientos y situaciones de violencia cuando intervienen las fuerzas de seguridad.
En Añatuya, el reclamo de vecinos se sostiene desde hace tiempo: controles más firmes, sanciones efectivas y medidas preventivas que eviten que estas prácticas sigan creciendo y pongan en peligro la vida de todos.





