Competencia sí, fraude no: la industria textil advierte por importaciones subfacturadas y el impacto en el empleo
Desde FITA advierten que el problema actual no es la apertura, sino el ingreso de productos subfacturados que impiden una competencia leal. Remarcan la necesidad de reglas claras y mecanismos efectivos para evitar distorsiones.
En un contexto donde las decisiones del Gobierno nacional golpean de lleno a la producción, la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) lanzó una advertencia contundente: el problema no es la apertura comercial, sino el ingreso de mercadería importada con valores subfacturados que destruyen cualquier posibilidad de competencia leal.
El pronunciamiento llega en un momento crítico para provincias del interior productivo como Santiago del Estero, donde el retroceso del consumo, la paralización industrial y la falta de herramientas de sostén derivaron en despidos y caída de la actividad, afectando directamente a familias trabajadoras que dependen de la industria y del comercio vinculado.
La “apertura” que favorece a pocos y castiga a muchos
Desde FITA remarcaron que el precio final de la indumentaria no puede analizarse de manera simplista, como si dependiera únicamente del costo industrial. Por el contrario, señalaron que se trata de una cadena productiva extensa, con múltiples eslabones y estructuras de costos que hoy se ven condicionadas por un marco macroeconómico adverso.
En esa línea, la entidad advirtió que las rebajas impositivas y los procesos de desburocratización aplicados en los últimos años terminaron beneficiando principalmente a las importaciones, mientras que la industria nacional sigue soportando una mochila pesada: alta carga tributaria, costos elevados, problemas logísticos y falta de financiamiento para sostener inversión y empleo.
Plataformas sin control y mercadería que entra sin reglas
Otro punto señalado con preocupación es el crecimiento exponencial de plataformas como Shein y Temu, que —según FITA— comercializan productos en condiciones que generan una competencia desigual, incluso sin pagar aranceles, lo que profundiza distorsiones y debilita a toda la cadena productiva local.
El resultado es un mercado cada vez más inclinado hacia productos externos, mientras fábricas, talleres y comercios del país ven caer sus ventas y reducen personal.
El dato que enciende alarmas: más del 70% entra subfacturado
La advertencia más grave de FITA apunta directamente a un mecanismo que consideran fraudulento: la subfacturación.
Según el informe difundido este 6 de febrero, más del 70% de las importaciones textiles ingresan a valores significativamente inferiores a los antecedentes del sector, y en muchos casos ni siquiera alcanzan a cubrir el costo de la materia prima principal.
Para la federación, esto no es competencia: es competencia desleal, porque distorsiona los precios del mercado, empuja a la informalidad a quienes intentan sostenerse y castiga a las empresas que cumplen las reglas.
Caída del 37% y capacidad instalada por debajo del 30%
El panorama que describe FITA es crítico: la actividad del sector registra una caída cercana al 37%, mientras que la utilización de la capacidad instalada se ubica por debajo del 30%.
Estos números no quedan en un comunicado: se traducen en suspensiones, cierres y despidos. Y en el interior, donde cada puesto de trabajo vale doble por la escasez de alternativas, el impacto se vuelve devastador.
Santiago del Estero: el ajuste también se siente en el empleo
Mientras el Gobierno nacional insiste con medidas que priorizan el mercado importador y desprotegen la producción, provincias como Santiago del Estero quedan expuestas a una lógica que vacía el trabajo argentino y deja a miles de familias al borde de la incertidumbre.
La cadena textil no es solo industria: también es transporte, comercio, logística, talleres, proveedores y servicios. Cuando se cae un eslabón, se resiente toda la economía local.
El reclamo: reglas claras y controles efectivos
FITA aseguró que la industria argentina siempre compitió y que incluso impulsa acuerdos comerciales con el Mercosur, Europa y Estados Unidos. Sin embargo, insistió en que la discusión no debe centrarse en “abrir o cerrar”, sino en garantizar condiciones mínimas de legalidad.
Por eso, reclamaron que se cumplan las normas vigentes de comercio exterior, se restablezcan valores de referencia y se implementen mecanismos efectivos para evitar distorsiones.
Una advertencia que no puede ignorarse
“Competencia sí, fraude no”, sintetiza el documento.
Y en el fondo, la frase resume lo que hoy vive el país: una economía donde la producción nacional es empujada a la asfixia por decisiones que facilitan el ingreso de productos en condiciones dudosas, mientras se multiplican despidos y cierres en todo el territorio.
Para FITA, el rumbo actual no solo pone en jaque al sector textil: pone en riesgo empleo, industria y desarrollo.





