Una Puerta Abierta a la Esperanza en Frías: Mensaje de Monseñor Bokalic para Tiempos Desafiantes
En un emotivo Día del Padre y en un marco de profunda fe, la histórica parroquia Inmaculada Concepción de Frías, en nuestra provincia, se vistió de jubileo al recibir al arzobispo de Santiago del Estero, Monseñor Vicente Bokalic. La ocasión marcó un hito con la apertura de la Puerta Santa, un acto significativo que declara a la Inmaculada Concepción como Templo Jubilar en este Año de la Esperanza.
Monseñor Bokalic presidió la liturgia luego de una procesión cargada de devoción, y su mensaje resonó con fuerza en los corazones de los 150 jóvenes y adultos que recibieron el sacramento de la Confirmación. En un templo desbordado de fieles, el pastor de nuestra Diócesis enfatizó la importancia de la comunidad y la familia en estos tiempos difíciles. «Es muy difícil vivir solo el camino de la fe, porque tarde o temprano nos cansamos. Necesitamos un consejo, que nos escuchen, aportar lo que sabemos y compartir con otros», expresó, subrayando cómo el apoyo mutuo es fundamental para redescubrir la luz en momentos de soledad y oscuridad.
El arzobispo instó a los frienses a seguir formando y fortaleciendo sus comunidades, recordando que «esta iglesia acogedora comienza a formarse por esas pequeñas comunidades». El llamado es claro: necesitamos fortalecer la fe en el Dios de la familia y del amor para vivirla plenamente en el día a día, incluso cuando sintamos que estamos yendo «contra la corriente».
De manera especial, Monseñor Bokalic se dirigió a los recién confirmados con una misión crucial para la actualidad: evangelizar el mundo digital. Les recordó que el celular, una herramienta tan presente en nuestras vidas, «nos puede hacer mucho bien, pero también mucho daño como generador de violencia». El arzobispo advirtió sobre la facilidad de descargar frustraciones y ambiciones a través de mensajes que denigran al otro, haciendo un llamado a usar estas plataformas para construir y no para destruir.
Este evento en Frías es un recordatorio poderoso de que, en la unión y el compromiso con nuestra fe y nuestros hermanos, encontramos la verdadera fortaleza para navegar los desafíos de hoy y construir un futuro de esperanza.





