Una docente elabora biofertilizante, para aportar un “granito de arena” al cuidado del ambiente

Cecilia y Ángel viven en la zona sur de la capital de Santiago del Estero, y elaboran un abono orgánico a partir de residuos de origen vegetal usando la lombriz roja californiana, para el mantenimiento de huertas y, de esa manera, alentar a una alimentación sana y un ambiente saludable.

La ingeniera agrónoma Celia González es santiagueña y docente e investigadora de la Universidad de Santiago del Estero (UNSE) sobre una línea de trabajo en biología de suelos y compostajes. Trabaja en un proyecto que invita a conocer a través de www.santiagodiversidad.com.

Cecilia vive con su esposo Ángel Pullarello y su hijo Ignacio, en una casa con un amplio terreno, ubicada en la zona sur de la ciudad capital.

Allí mismo, los tres integrantes de la familia se han dedicado a producir en estos dos últimos años un biofertilizante. Se trata de un abono orgánico a partir de residuos de origen vegetal usando la lombriz roja californiana, una especie que hoy difunde por las redes sociales. Poco a poco fueron creando un microemprendimiento familiar que hoy les da una gran satisfacción al saber que están aportando su “granito de arena” al cuidado del medioambiente.

“Comenzamos cuando se anunció la pandemia del Covid, momento en que nos dijeron que nos quedáramos en casa y mucha gente empezó -como nosotros- a interesarse por tener su propio huerto con hortalizas sanas y frescas, y de paso, achicando sus gastos”, relata Ignacio, que está estudiando administración de empresas y se ocupa de la parte productiva junto a su padre, y de la comercialización en el emprendimiento familiar.

Punto verde

Fue así cuando crearon la marca: Biofertilizante-Lombricompost. Lo venden fraccionado en bolsas de 5 y 10 litros. Su escala de producción aún es pequeña, apenas unos 300 litros por mes.

“En nuestra provincia nadie lo hacía, sino que el abono se traía de otros lados”, explica la ingeniera, y continúa: “Los productos que ofrecemos están dirigidos hacia un nicho de mercado de personas que procuran acercarse, lo más posible, a una alimentación sana y un ambiente saludable. Es gente de la ciudad de Santiago y de La Banda, que busca hacer y mantener su propia huerta y además construir jardines bonitos con plantas ornamentales, arbolado y frutales”.

Hoy la casa de esta familia es un `punto verde` donde la gente puede aprender sobre la lombriz, sobre las plantas y sobre el cuidado de los recursos fundamentales, que son el suelo y el agua, tan preciada en nuestra provincia.

En la casa de esta familia santiagueña llevan más de 20 años usando la lombriz californiana y que sus amigos y vecinos les acercan sus residuos orgánicos -como restos de cocina o césped-, con lo que se va generando una conciencia comunitaria.

Fuente: Bichos del Campo

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