«No hay sistema de salud que pueda contener un virus sin cura»

El avance de la pandemia, es uno de los temas que hoy más preocupa a la Provincia.

El Gobernador Gerardo Zamora fue entrevistado por el periodista Jorge Fontevecchia el diario Perfil, donde habló de distintos temas de actualidad nacional, y cómo se trabaja desde la provincia en lo que hace al avance de la pandemia.

—¿El efecto del coronavirus le agrega dificultad a la situación? (por la economía del país)

—Es muy preocupante. Uno ve a Italia y a España devastadas.

—Son países que no tienen un 40% de pobreza o inflación.

—Uno ve que está quien muere y quien no. Es imposible que el sistema de salud pueda atender a dos los casos al desmadrarse la epidemia. Es terrible. Y difícil de imaginar, si a eso se suman las consecuencias económicas. Nosotros ya lo estamos sufriendo. Un ejemplo es la caída de la Bolsa.

—¿Cómo se da en el marco específico de su provincia?

—Digamos que estamos en el marco general.

—Usted tuvo una actitud muy rigurosa respecto a la contención del coronavirus. Cerró prácticamente una ciudad, Selva, por un contagio que llegó desde Córdoba.

-Aplicamos el protocolo.  Lamentablemente hay gente, como vimos en los medios con el caso de Miguel Angel Paz, el preparador físico de Vicente López. Si no hubiera estado el video, no hubiéramos tomado magnitud de la falta de respeto por la vida de los demás. Controlábamos a la gente que vino del exterior, porque el virus es importado. Como en cualquier otro lugar del país, tenemos gente que viaja y que llegó en estos días. Por eso, controlamos sus domicilios.

—Usted tuvo una actitud más severa que el resto de los gobernadores. Incluso Alberto Fernández lo resaltó.

—No se puede manejar una pandemia aconsejando a la gente que cumpla. Quienes no cumplen deben sufrir los rigores de la ley. De acuerdo al artículo 205 del Código Penal, se detuvo a dos personas, que todavía están presas. Una fue liberada del sistema de salud porque estuvo en sala de aislamiento y ya cumplió los 15 días de cuarentena: es un hombre de Buenos Aires que había venido de España.

—Hay una cámara que monitorea toda la ciudad.

—Y hay despliegue policial. Le aclaro que la gente lo respeta. Está tranquila en su casa. Es lo que estamos haciendo. Es el único caso sospechoso, se hizo el hisopado, creemos que podría llegar a dar positivo, pero ya encendimos todas las alertas. Este virus lamentablemente puede propagarse porque la gente que vino del exterior no cumplió cuarentena. Así de simple. Y eso no se puede permitir. El Presidente lo mencionó. Creo que hay que actuar con más rigurosidad.

—¿Existe otro caso como el de Selva en la Argentina? ¿Una localidad completa que esté en cuarentena?

—Por ahora, por suerte, no.

– Pero no porque usted actuó de una manera más estricta. ¿Tomó el ejemplo de China?

– No quiero comparar China con Santiago del Estero. China no es un país que tenga muchas garantías constitucionales. Pero creo que vamos hacia una situación imposible, si esto continúa así. Lo que se ve en la televisión asombra. Le aclaro que la gente más humilde está muy asustada y está cumpliendo. Es la gente de cierto nivel que se toma reservas: quiere ir de vacaciones; les dan la liberación de su trabajo, buscan salir de la casa. Es ahí donde cabe tomar otro tipo de medidas. Hay una falta de conciencia muy fuerte. Estamos a tiempo. El Presidente toma medidas muy importantes todos los días. De todas maneras, los números van subiendo: más casos, más muertes. No estamos como en Italia, pero tampoco estamos en invierno y esto es una pandemia. Me preocupa. Y también la economía. porque va de la mano. Hay que tomar todas las medidas lo más rápido posible, tal como se hace en estos días desde el gobierno nacional. Y que las provincias vayamos acatando, que la ciudadanía acate y que esto no sea en cuotas. Si hay que sufrir un costo económico, que sea limitado en el tiempo, aunque resulte muy profundo. Más si se extiende mucho más, si se convierte en una epidemia con casos nativos.

—Usted habló de China. Si la crisis adquiere otro cariz, ¿habrá que pensar en un estado de sitio?

—Un estado de sitio elimina o suspende garantías constitucionales, porque un fiscal no puede andar perdiendo el tiempo con energúmenos como el de Vicente López. En el acto debería haber estado en una celda de aislamiento. Tenemos policías custodiándolo, que deberían estar para otra cosa. Un tipo como ese lamentablemente tendrá sus derechos. Pero en el caso de que se declarase una situación más grave, hay que actuar con la ley, pero con mucha más rigurosidad.

—¿Habla con otros gobernadores que pasan por situaciones similares? (Sobre aislar toda la ciudad de Selva).

—Ushuaia tomó medidas así.

—Respecto a los barcos.

—No. Parecería que está en cuarentena toda Tierra del Fuego. Creo que Ceres, en Santa Fe, está en cuarentena también. Está a 20 kilómetros de Selva. Selva es la primera ciudad de Santiago del Estero, por la Ruta 34, al sur la provincia. Ceres es la última ciudad, a menos de 20 kilómetros, del norte santafesino por la misma ruta. Un pequeño detalle, que no es tan detalle, es que la chica en Córdoba viola la cuarentena, se cierra una facultad por su culpa. Creo que infectó al padre, a la madre. Estuvo en contacto con mucha gente, incluido este chico de Santiago, con el cual aparentemente tenía una relación muy estrecha. Estuvo en Córdoba y regresó a Selva pero con gente de Ceres, ella es de allí.

—Del pueblo vecino.

—Y el gobernador Omar Perotti tomó una medida similar a la nuestra. En todas las provincias se toman medidas. También es importante que las provincias acaten las medidas del gobierno nacional.

El Presidente se puso al frente de todo esto y fija las pautas. Y no hay antecedentes de casos como este. Siempre es fácil opinar con el diario del lunes.

—¿Cuál es el pensamiento mayoritario entre sus colegas?

—Todos están preocupados, todos actúan. Le diría que casi no hay tiempo de opinar mucho, porque lo que decimos ahora puede cambiar, porque lo que opinamos en este momento quizá cambie porcircunstancias, por nuevos casos, por nuevas situaciones no previstas. Al mismo tiempo nos equipamos. Tenemos 105 respiradores, de los que se usan para neumonías, entre sistema público y privado. Junto a la obra social de la provincia, el PAMI y el Ministerio de Salud, se han ido a buscar más lugares de aislamiento. Si el panorama se complejiza, estamos tratando de duplicar los respiradores oficiales. No queremos que ocurra como en Italia: demasiados casos con neumonía y pocos respiradores. Estamos trabajando en la prevención, pero también nos preparamos para lo que pueda suceder más adelante, cuando baje la temperatura y este virus circule más rápidamente. Lo que estamos viviendo es mucho más preocupante de lo que pensábamos. La parte positiva es que estamos viendo lo que sucede en Europa, y en el mismo Estados Unidos, y nos sirve de referencia.

– ¿Qué temperatura hace en invierno en la capital de su provincia?

– Tenemos una temperatura en invierno bastante agradable. Puede estar en los 25 grados cuando hay sol. Pero cuando no hay sol, hay días de frío con sensación térmica bajo cero, como en cualquier otro lugar del país. En la Argentina, el invierno afecta a todas las provincias.

—El de su provincia es un caso paradigmático. Usted reaccionó con más celeridad que otros gobernadores. Al mismo tiempo, cuenta con una temperatura más benigna. Y tiene problemas de dengue en una proporción significativa.

—Trabajábamos muy fuertemente en eso. Hoy parecería que pasa a segundo plano pero tenemos muchos más casos de dengue que de coronavirus.

—¿Cómo imagina que va a estar la economía argentina en estos sesenta días?

—No sabemos cómo va a estar la economía mundial. Y es más difícil de imaginar la economía de Argentina, que en el momento que charlamos ronda los 3.500 puntos de riesgo país. No estamos frente a un problema posible de meditar únicamente desde desde el punto de vista argentino. No sabemos qué va a pasar en el mundo y lo que pasa en el mundo nos afecta doblemente. Ahora, a medida que se toman decisiones fuertes y rigurosas para detener el movimiento de la gente, y por lo tanto el contagio del virus, el impedimento de circular, empieza a pararse la economía. Así, lo que viene son problemas propios en la economía. Esto también debe sumarse al análisis.

—Si bien existe la expectativa de que en el hemisferio norte se frene la crisis del coronavirus, nadie está pensando en cambios determinantes en los próximos sesenta días.

—Es probable que la situación argentina persista en los próximos meses, porque estaremos en pleno invierno.

—¿Qué pasará, por tanto, con la economía?

—Es muy difícil preverlo. El Presidente necesita tomar medidas que resulten iluminadoras. Porque el país estaba tirado en el suelo y luego nos ocurre esto. La verdad, no quisiera estar en sus pantalones.

Porque este país es presidencialista. Algo similar ocurre en mi provincia: todo lo que ocurre o bien es culpa del intendente o del bien del gobernador. En el país todo lo que ocurre es culpa del Presidente. No sé si esto es bueno o malo, pero está en el ADN de la Argentina. Estamos esperanzados en que el Presidente pueda llevar adelante esto. Es una persona capaz, muy honesta, no solamente en los términos de la palabra, sino también de su aspecto intelectual.

—¿Qué medidas de contención habrá dentro de sesenta días?

—Es algo que deberá analizar el Presidente con el equipo económico. En los últimos días tomé varias medidas que afectan al sector privado: bingos, casinos, sectores de fiesta, restaurantes. Medidas que implican reducción de la actividad comercial, que reducen la actividad de bares y restaurantes a la mínima expresión. ¿Qué sucederá entonces? Habrá gente que tendrá problemas, que tiene que pagar sueldos, que va a dejar de vender. Sería bueno que solo sea por 15 días. El problema es si esto se extiende sin tiempo. Y si hacen medidas sin profundidad. Por eso digo que es mejor que sean lo más profundas posible. Quizá no se tomaron las más graves aún. Y ojalá que no se llegue a una parálisis total de la economía, que es lo que hacemos en Selva, una población de 3 mil habitantes. Ahí no se hace nada. Imagínese si tenemos que llegar a esa situación en todo el país. El impacto económico que se produciría en el día a día sería tremendo. El Estado deberá subsidiar esta situación. Cuando Donald Trump, que primero comete el error de subestimar el caso (al igual que Jair Bolsonaro), anuncia las medidas y esas medidas traían las consecuencias económicas de las que estamos hablando, anunció un subsidio generalizado para sostener la economía de 200 mil millones de dólares. Desde ese momento no dejaron de caer las Bolsas en el mundo.

– Usted fue presidente provisional del Senado cuando gobernaba Cristina Kirchner. Ahora, su esposa, Claudia Ledesma, lo es. ¿Brinda una perspectiva diferente ser tercero en la línea sucesoria?

– Es un cargo muy gestual. Funciona en el orden sucesorio, lo cual es muy importante. Nunca quedé a cargo de la presidencia. Pero aunque sea por unas horas significa la firma de un libro. Es algo que queda en el currículum. La única vez que ocurrió fue en 2001. Creo que sucedió con Ramón Puerta.

En la sucesión de presidentes que hubo entonces fue esencial. Porque tuvo que generar la asamblea que terminó con la elección de Adolfo Rodríguez Saá.

—Cristina Kirchner lo eligió a usted como presidente provisional del Senado y ahora elige a su mujer. ¿Es la repetición de un gesto de confianza?

—Si hablamos en términos personales, yo tengo muy buena relación con ambos. Tanto con Alberto Fernández como con Cristina Kirchner.

—¿Será posible que el coronavirus genere en la clase política argentina una necesidad de unión como en 2002, que una a los argentinos luego de un desastre monumental?

—Ojalá que esta desgracia sirva para eso. Y si no ocurre en términos políticos, tiene que ocurrir en términos de actividad conjunta. El coronavirus no tiene nada que ver con la política. La imagen de Alberto Fernández con Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta juntos es un buen ejemplo.

Demuestra una actitud de todas las partes. Es algo que los pone a todos en un lugar meritorio. Y además cumplen con su obligación, que es trabajar conjuntamente. Lo que se juega en estos momentos es la vida de la gente y la economía del país. Hacer que los resultados sean lo menos negativos posible. Se pone en juego la vida de mucha gente. En Italia deben elegir quién vive y quién muere. Están optando entre los viejos. No hay sistema de salud que pueda contener un virus que no tiene una cura todavía. Lo único que se puede hacer es tomar medidas paliativas para que pase el período de la neumonía.

—¿Quiere dejar un mensaje final?

—Soy una persona de muy bajo perfil. No doy muchas entrevistas ni hablo mucho.

—Pero en el caso del coronavirus se hace notar.

—No fue esa la idea. Lo que sí le puedo decir es que me he sentido muy a gusto y muy honrado por la invitación, le agradezco mucho, lo felicito por este importante medio. Ya lo conocía, digamos, pero nunca dejo de sorprenderme. Lo que puedo decirle es que la grieta es un mal negocio político a esta altura. No sirve para nada, no sirve para nadie y ojalá que los argentinos podamos superarla.

Más que el coronavirus, el tema es la responsabilidad. La responsabilidad por encima de cuestiones subalternas. Es feo pensar que eso empieza a partir de una desgracia. Pero quizá nos muestre la mejor parte de nosotros, lo mejor que tenemos.

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