La violencia no da tregua ni en época festiva: patotas sembraron terror en Santiago del Estero
Ni siquiera el clima festivo logra poner freno a la violencia urbana en Santiago del Estero. Durante la tarde del sábado, el barrio Los Flores se convirtió en un verdadero escenario de caos, cuando patotas protagonizaron una batalla campal que incluyó ladrillazos, pedradas y corridas, dejando a los vecinos sitiados dentro de sus propias viviendas.
Según relataron testigos, por varios minutos el sector funcionó como una zona liberada: la circulación quedó completamente interrumpida y la lluvia de piedras y ladrillos reemplazó la tranquilidad habitual del barrio. Familias enteras debieron refugiarse en el interior de sus casas para evitar ser alcanzadas por los proyectiles.
La situación obligó a la intervención del personal de la Departamental 16, aunque la presencia policial no logró disuadir de inmediato a los violentos. Efectivos de la División Prevención fueron recibidos con extrema hostilidad.
Entre los momentos más tensos se registraron:
- Ataque directo a la policía: los uniformados fueron blanco de una intensa lluvia de piedras al intentar establecer un perímetro de seguridad.
- Resistencia y fuga: tras varios minutos de enfrentamientos, la policía consiguió dispersar a las pandillas, aunque muchos de los involucrados lograron escapar ingresando a viviendas ajenas, incrementando el pánico entre los vecinos, que vieron vulnerada la intimidad de sus hogares.
Un problema que se repite: ¿barrios liberados?
Lo ocurrido en Los Flores no es un hecho aislado. Vecinos de distintos puntos de la ciudad vienen denunciando desde hace tiempo la impunidad con la que se mueven estas patotas, evidenciando un problema estructural que preocupa y se profundiza.
Entre los factores más alarmantes se destacan:
- Control territorial: los grupos violentos conocen en detalle pasajes, callejones y accesos internos de los barrios, que utilizan como vías de escape.
- Violencia contra la autoridad: los ataques a patrulleros y efectivos reflejan una preocupante pérdida de respeto y el desborde policial ante la cantidad de agresores.
- Vecinos rehenes del miedo: el ingreso de delincuentes a casas particulares durante las huidas genera un trauma profundo y una sensación de desprotección total.
Las actuaciones ya fueron puestas a disposición de la Justicia. Se espera que, mediante el análisis de cámaras de seguridad y el testimonio de los vecinos —muchas veces silenciados por temor a represalias— se logre identificar y detener a los cabecillas de estas bandas.
Mientras tanto, en Santiago del Estero crece la preocupación: la violencia no se toma descanso, ni siquiera cuando el calendario invita a la paz y al encuentro familiar.





