Peligro en las rutas del interior: alcohol al volante y caos en la Ruta 34
La tranquilidad del interior santiagueño volvió a verse amenazada por un combo que se repite con alarmante frecuencia: alcohol, imprudencia y rutas que atraviesan zonas urbanas sin margen para el error. Esta vez, el escenario fue la Ruta Nacional 34, a la altura del kilómetro 666, en la localidad de Taboada.
Eran casi las 12 de la noche del domingo cuando personal de la Subcomisaría local advirtió una situación que pudo haber terminado en tragedia. Una camioneta Ford F-100 roja zigzagueaba peligrosamente sobre la cinta asfáltica, justo frente a la plaza principal y un parque de diversiones colmado de familias y niños.

Maniobras erráticas y un resultado alarmante
El vehículo fue divisado por el oficial subinspector Gonzalo González, bajo la supervisión de la subcomisaria Mariela Leguizamón. La camioneta “serpenteaba” de un carril a otro, obligando a otros conductores a esquivarla en plena zona de esparcimiento.
Tras una breve persecución, el rodado fue interceptado en la banquina. Al descender los ocupantes, el cuadro era evidente: fuerte olor a alcohol y dificultad para expresarse.
Minutos después, personal del Puesto Caminero realizó el test de alcoholemia al conductor, identificado como Héctor Farías (31). El resultado fue contundente: 2,83 gramos de alcohol por litro de sangre, un nivel que supera ampliamente cualquier límite permitido y configura un estado de embriaguez absoluta.
Violencia y resistencia al procedimiento
Lejos de colaborar, el acompañante, Javier Paz (28), reaccionó con violencia. Insultos, empujones e intentos de entorpecer el procedimiento obligaron a solicitar apoyo adicional. Un móvil policial al mando del subcomisario José Aballay arribó al lugar para reducir al agresor, quien ofrecía fuerte resistencia física.
Por disposición del fiscal de turno, Dr. Ángel Belloumini, se ordenó el secuestro inmediato del vehículo y la demora del acompañante. Tras recuperar la lucidez e identificarse, fue entregado a familiares. En tanto, el conductor enfrenta severas multas y la retención de su licencia.
Un problema que se repite en el interior
Lo ocurrido en Taboada no es un hecho aislado. Las rutas que atraviesan pueblos del interior de Santiago del Estero suelen convertirse en verdaderos corredores urbanos sin la infraestructura adecuada para contener el tránsito pesado y la imprudencia.
En muchos casos, la Ruta 34 divide localidades, conecta plazas, escuelas y espacios recreativos, generando un riesgo permanente cuando no se respetan las normas básicas de conducción.
El dato es contundente: 2,83 g/l no es una “copita de más”, es una bomba sobre ruedas. En un contexto donde niños y familias disfrutaban de una noche de esparcimiento, la rápida intervención policial evitó lo peor.
La comunidad de Taboada respira aliviada. Pero el episodio vuelve a dejar una advertencia clara para todo el interior santiagueño: el alcohol al volante no es una falta menor, es una amenaza directa a la vida.





