Día de la Mujer: razones por las que el #8M no se festeja

¡Feliz día! Quizás por costumbre o desconocimiento y sin malas intenciones, muchas personas atinaron a utilizar esta expresión para saludar a las mujeres que los y las rodean. Sin embargo es necesario y urgente, revisar estas prácticas para entender porqué NO es un día feliz.

La ilustradora y psicóloga Cami Camila, resume en una ilustración algunos motivos por los que no hay «Nada que festejar»: femicidios, violencia física/sexual, violencia psicológica, violencia simbólica, violencia laboral/institucional, roles y estereotipos de género. En pocas palabras, decir «¡Feliz día!», no hace más que invisibilizar las luchas y la historia por la cual la Naciones Unidas declaró este día en 1975, en memoria de las trabajadoras que en 1857 murieron en el incendio de una fábrica textil, mientras reclamaban por mejores condiciones laborales.

Ciento cincuenta y cinco años después, la lucha continúa. Santiago del Estero ostenta el triste récord de ser la provincia más insegura para ser mujer. En solo dos meses del 2021, seis mujeres fueron asesinadas por quienes decían amarlas. Hombres que compartieron su vida, proyectos familiares, hijos, las masacraron sin ningún motivo. ¿Cómo estar felices si cada 30 horas hay una muerta más? ¿Cómo estar seguras durmiendo con el enemigo? ¿Cómo confiar si el 29 por ciento de las veces que denunciaron no las escucharon?

Seis santiagueñas: Viviana, Felipa, Belén, Silvia, Silvina y Verónica. Por todas ellas, y todas las que nos faltan es que no podemos, no debemos celebrar. No hay feliz día para ellas, tampoco lo hay para el resto, ni lo habrá mientras ser mujer sea factor de riesgo. ¡Por un 8 de marzo sin Ni Una Menos!

Estadísticas que duelen

El Observatorio Mumalá dio a conocer estadísticas que duelen y marcan el escenario actual de las luchas por alcanzar un mundo más igualitario. De acuerdo a este informe el domicilio sigue siendo el lugar más inseguro para las mujeres, ya que el 70 por ciento de los femicidios fueron cometidos en la vivienda de la víctima o en la vivienda compartida, el 13 fueron en la vía pública y el cuatro por ciento en el trabajo de la víctima.

Otros datos surgidos del trabajo de MuMaLá son que, en lo que va del año, en el 19 por ciento de los casos, el femicida asesinó a una tercera persona, ya sea porque quedó en el medio del hecho violento (femicidio vinculado por interposición) o para ocasionar un daño irreparable y culpa a estas mujeres (femicidio vinculado).

Entre el 1 de enero al 28 de febrero del 2021, la organización agregó al listado -a partir de lo publicado en medios gráficos y digitales y portales especializados- que existieron tres suicidios femicidas, es decir mujeres que se suicidaron por motivos de violencia de género.

En tanto, el 15 por ciento de los femicidas se suicidó y el 8 lo intentó, mientras que el 10 por ciento de los asesinos tenía antecedentes penales por violencia de género previos.

Finalmente, el informe detalla que el 17 por ciento de los femicidios fue cometido por personas de las fuerzas de seguridad.

El año pasado, un informe elaborado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) sobre violencia policial reveló que al menos 48 mujeres fueron víctimas de femicidios entre 2010 y agosto de 2020 en el Área Metropolitana de Buenos Aires tras ser atacadas por sus parejas o exparejas miembros de fuerzas de seguridad.

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