Horror: Siete años violó a su hijo en la cárcel y lo obligó a tener sexo con su madre, ahora se conoce el caso
El estremecedor caso ocurrió en Santiago del Estero y tiene como víctima a un joven que denunció haber sido sometido desde los 12 hasta los 18 años. Su padre, que se encontraba cumpliendo una condena por otro delito sexual, y su madre fueron enviados a juicio. Los hechos habrían comenzado en la Unidad Penal Nº 3 de Colonia Pinto.
Un caso de una crudeza difícil de dimensionar salió a la luz en Santiago del Estero y expuso una historia de presuntos abusos sexuales, violencia física, amenazas y sometimiento que se habría prolongado durante siete años.
La víctima tenía apenas 12 años cuando, según su denuncia, comenzó el calvario. Los hechos se habrían extendido hasta que cumplió 18 años, entre 2017 y 2024.
El principal acusado es su propio padre, quien durante parte de ese período se encontraba privado de su libertad. De acuerdo con la investigación judicial, algunos de los primeros episodios habrían ocurrido nada menos que dentro de la Unidad Penal Nº 3 de Colonia Pinto, donde el hombre cumplía una condena de 13 años por el abuso sexual de la hija de una expareja.
La gravedad del expediente llevó al juez Héctor Salomón a disponer que la causa avance a juicio. Tanto el padre como la madre de la víctima están sospechados de delitos de extrema gravedad, entre ellos abuso sexual con acceso carnal, corrupción de menores y reducción a la servidumbre, según surge de la resolución judicial.
De niño a adolescente, bajo amenazas y violencia
El relato incorporado a la investigación describe una infancia y adolescencia atravesadas por el miedo.
Según la acusación, el primer ataque ocurrió cuando el chico estaba por finalizar séptimo grado. Su padre lo habría llevado hasta uno de los sectores destinados a visitas dentro de la unidad penitenciaria y allí habría abusado sexualmente de él.
Después llegaron las amenazas para imponer silencio.
Pero aquel episodio, siempre según la investigación, no habría sido aislado. Los abusos se habrían repetido durante años y estuvieron acompañados por golpes y distintas formas de sometimiento.
Cuando el menor intentaba resistirse, habría recibido golpizas. En uno de esos episodios, según su declaración, fue atacado con un palo hasta sufrir heridas y sangrado.
La violencia tenía un objetivo: quebrar cualquier resistencia.
La acusación también alcanza a la madre
Uno de los aspectos más estremecedores del expediente es la presunta participación de la madre.
La investigación sostiene que el padre habría obligado al adolescente y a su propia madre a participar de situaciones sexuales entre ellos. El menor habría llorado y tratado de resistirse, pero las amenazas y agresiones físicas continuaban.
La propia mujer habría reconocido ante la Justicia parte de estas situaciones y sostuvo que también era golpeada y sometida por su pareja.
En su declaración describió episodios en los que el hombre cerraba las puertas con candados, ejercía violencia contra ambos y obligaba al chico a realizar actos sexuales.
Su testimonio constituye ahora uno de los elementos que deberá ser evaluado durante el juicio, junto con la declaración de la víctima y el resto de las pruebas reunidas en el expediente.
Abusos, golpes y trabajo forzado
La acusación no se limita a los delitos sexuales.
Según la causa, durante esos años el joven también habría sido obligado a realizar diferentes trabajos, entre ellos cortar leña, participar de cosechas, vender comida y realizar actividades vinculadas con el sostenimiento económico familiar.
Incluso durante la pandemia de Covid-19, en 2020, habría tenido que movilizarse para buscar dinero destinado a la manutención.
De allí surge otra de las figuras penales incorporadas al expediente: la presunta reducción a la servidumbre.
Se fue de Santiago y decidió denunciar
El círculo de violencia finalmente se quebró.
Ya siendo mayor de edad, el joven dejó Santiago del Estero y viajó hacia el sur del país, donde comenzó a trabajar como peón golondrina.
Lejos de su entorno familiar, tomó una decisión determinante: denunciar lo que afirmó haber padecido durante prácticamente toda su adolescencia.
También decidió apartarse de su familia.
Su testimonio permitió reconstruir una sucesión de hechos que, de acuerdo con la investigación, comenzó cuando era apenas un niño y se prolongó durante siete años.
Ahora será la Justicia la que deberá determinar las responsabilidades penales de los acusados durante el debate oral.
El expediente deja además un interrogante que deberá ser esclarecido: cómo pudieron haberse producido y repetido presuntos abusos contra un menor dentro de establecimientos penitenciarios.




