Grávida celebró 10 años de ser puente para muchas vidas por nacer

Su servicio ayudó a nacer a numerosos niños de madres en situación de vulnerabilidad.

El pasado 17 de julio, el centro de Asistencia a la Vida Naciente Grávida celebró 10 años de presencia y acompañamiento a madres embarazadas en situación vulnerable en Añatuya. Se trata del trabajo de diez años de una entidad nacida con el propósito de ser un puente de vida para más de un centenar de niños que nacieron bajo el acompañamiento de Grávida, a través de talleres y del trabajo de los voluntarios.

En sus encuentros semanales, acompañan a la mamá embarazada en el momento de gestación y de crianza de los niños hasta los dos años con talleres de formación y otros como costura, reciclado, cocina y otros que sirven para capacitarlas en oficios.

“Generalmente son madres que vienen acarreando un sinnúmero de problemas como violencia de todo tipo, carencias materiales, soledad, embarazo adolescente a quienes acompañamos para que puedan tener a sus bebes. Escucharlas sobre todo es nuestra misión. Vienen y se sienten acompañadas”, explicó Roxana Palomeque, una de las coordinadoras.

Según indicaron, anualmente acompañan más de 20 nacimientos. Así fue durante el año pasado en que nacieron 20 niños, entre ellos mellizos. También acompañan a las madres a sobrellevar dolores sin juzgar como en casos de abortos realizados.

A pesar de la pandemia no dejaron de acompañar a las madres en este tiempo. Por el grupo de whatsapp o en los encuentros de cada sábado del taller de gestación del que actualmente participan 7 madres embarazadas.

“Es algo inexplicable en palabras nuestra misión Es muy gratificante poder acompañarlas, ver nacimientos, verlas como se preparan y disfrutan del nacimiento de sus bebes es algo grandioso”, dijo emocionada. Justamente hace dos semanas vivieron algo increíble con la llegada al mundo de Valentino, cuya mamá apenas tiene 15 años.

La celebración fue sencilla: un pequeño refrigerio con las mamas pero para el 10 de agosto programan una misa y otras actividades.

Grávida cuenta con el asesoramiento espiritual del presbítero Juan Pablo Ortiz, una red de voluntarios, Cáritas Diocesana y familias que ayudan desde lo económico.

Cabe acotar que desde la entidad lanzaron una rifa que servirá para reparar el techo y lavar la cara al centro, donde personal de la Municipalidad de Añatuya está mejorando el frente para celebrar los 10 años y preparar la vuelta de las actividades cuando pase el distanciamiento por la pandemia.

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