8 mil kilos de carne y 40 mil visitantes: Sumampa se prepara para una fiesta histórica
El corazón del sur santiagueño ya empieza a latir más fuerte. En Sumampa, el aire se impregna de humo de leña, de promesas de encuentros y de ese perfume inconfundible que mezcla locro, tradición y patria.
A medida que se acerca el 25 de Mayo, el Camping Municipal comienza a transformarse en un verdadero escenario de identidad. Los hornos de barro, pintados de celeste y blanco, ya están listos. El fuego empieza a encenderse lento, como quien sabe que no se trata solo de cocinar, sino de celebrar.

Porque en Sumampa no se organiza simplemente un concurso: se construye una experiencia.
Miles de visitantes —se esperan cerca de 40 mil— llegarán los días 24 y 25 de mayo para ser parte del ya tradicional Concurso Nacional de Locro y Asado con Cuero, una fiesta que con los años dejó de ser local para convertirse en un clásico del calendario argentino.
El sabor de la tradición
Más de 8 mil kilos de carne y otros 8 mil litros de locro estarán en competencia. Pero detrás de esas cifras impactantes hay algo más profundo: saberes que pasan de generación en generación, secretos de cocción, tiempos que no se apuran y manos curtidas por el fuego.
Asadores de distintos puntos del país competirán en modalidades que respetan la esencia criolla: al horno, al pozo y a dos fuegos. Y como manda la tradición, todo comenzará la noche previa, en la esperada “Noche de los Fuegos”, donde el encendido de los hornos se convierte en espectáculo, acompañado de música y danzas.

Mucho más que comida
La fiesta también será música, baile y encuentro. Sobre el escenario pasarán artistas como Marcelo Toledo, Los Cristales del Chamamé, Sentimiento Campero y Franco Escobedo, mientras que la Banda de Música de la Policía aportará su sello institucional.
Y como si faltara algo para completar el cuadro bien criollo, el “burrodromo” volverá a convocar risas y curiosidad con sus tradicionales carreras.
La Patria en un fogón
Pero quizás lo más fuerte de esta celebración no esté en los números ni en los artistas, sino en lo que se respira. En ese instante en que el humo del fogón se mezcla con una escarapela. En la familia que comparte un plato caliente. En el visitante que llega por primera vez… y promete volver.
Sumampa se prepara, una vez más, para demostrar que la Patria también se construye en estos encuentros simples: alrededor del fuego, en el abrazo de la gente y en las tradiciones que siguen vivas.





