Santos Lugares: Jóvenes protagonizan grandes cambios mediante una huerta comunitaria

Un grupo de familias, en su mayoría integrada por jóvenes esposos y sus hijos, llevan adelante un productivo trabajo comunitario en la huerta que nació meses atrás en la localidad de Santos Lugares, en el departamento Alberdi. Se trata de la Huerta Orgánica Comunitaria “Duilio Guerrieri” que INTA Quimilí acompaña desde hace varios meses atrás.

Orgullosos mostraron estos días su primera cosecha producto del trabajo de las familias que diariamente se ocupan de las distintas labores de la huerta. Como muestra de su entusiasmo en sus redes sociales postearon esta frase que sintetiza su sentir: «Las viejas fórmulas ya no sirven. Las viejas actitudes han muerto de esterilidad. Hoy, los problemas argentinos requieren para su solución dos o tres cosechas, pero cosechas de audacia, de valor, de sacrificio.

El espacio que ocupa actualmente la huerta era un sitio sin ningún uso. Solo acumulaba basura. El empuje de los jóvenes del lugar, algunos estudiantes de carreras universitarias llevaron a modificar completamente esa realidad. Hoy ya tienen resultados concretos como el producir alimentos para consumo de las familias.

INTA Quimilí acompañó este proceso mediante la promoción, concientización de las familias en producción de alimentos, capacitó y entregó insumos para el desarrollo de la huerta al igual que a familias del lugar.

La Huerta fue denominada Padre Duilio, en homenaje al sacerdote Duilio Guerrieri, quien trabajó durante muchos años en la comunidad apostando por el crecimiento espiritual y material de toda la región. Esta empresa surgió desde la parroquia Santos Cristo de Santos Lugares y va dirigido a las familias de la comunidad. La huerta cuenta con un predio cerrado de 36 x 25 metros en las que tienen amplió protagonismo más de 9 familias.

Este grupo de familias se han propuesto facilitar el acceso a alimentos frescos y de calidad como frutas y vegetales; promover un mejor ambiente social en el vecindario, al permitir que los vecinos interactúen y se conozcan entre sí incentivando el desarrollo de una identidad comunal; promover el desarrollo local; incentivar a las familias a la autoproducción de alimentos de origen vegetal, reduciendo, así, el costo de la canasta familiar; mejorar y conservar los espacios públicos; promover una mejor salud mental y ayudar a combatir el estrés; actuar como núcleos educativos sobre todo para los niños, quienes aprenden sobre responsabilidad, sustentabilidad, cuidado del medio ambiente y a valorar el esfuerzo de cultivar sus propios alimentos; fortalecer el sentimiento de pertenencia en la comunidad; potenciar la cultura del trabajo; crear una huerta modelo, que sirva de incentivo para las familias de la comunidad y comunidades vecinas.

Una vez que concluya el tiempo de distanciamiento social, INTA planea un acompañamiento mayor con más huertas familiares en todas las comunidades que dependen de la parroquia asistencia técnica, capacitación y entrega de insumos.

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