Productores en alerta por la “letra chica” del acuerdo Mercosur–Unión Europea
El campo argentino encendió señales de alarma tras conocerse detalles clave del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, particularmente por la posibilidad de que el bloque europeo aplique salvaguardas unilaterales para proteger sectores sensibles de su producción agropecuaria. La preocupación no pasa por el acuerdo en sí, sino por los mecanismos que podrían neutralizar sus beneficios reales para los países exportadores del Mercosur.
La decisión de la Comisión Europea de impulsar estas salvaguardas surgió luego de la fuerte presión ejercida por sectores del agro europeo y por algunos gobiernos, entre ellos el de Italia, que exigieron su incorporación como condición para avanzar con la firma del tratado. Estas medidas proteccionistas deberán ser debatidas previamente en el Consejo y el Parlamento Europeo antes de la ratificación definitiva, pero su sola inclusión ya genera incertidumbre en los mercados.
Según un informe difundido por entidades que agrupan a los mercados locales, al menos 24 productos agropecuarios y agroindustriales podrían quedar alcanzados por estas salvaguardas. Se trata de rubros estratégicos para la Argentina y la región: carne bovina, porcina y avícola; lácteos como leche en polvo, quesos y fórmulas infantiles; cereales como maíz, sorgo y arroz; además de azúcar, huevos, miel, etanol, biodiésel, ajo y cítricos como limón, naranjas y mandarinas, entre otros.
Las salvaguardas podrían activarse si la Unión Europea considera que un aumento de las importaciones genera daño o amenaza a sus sectores productivos. Entre los criterios que se manejan figuran un incremento superior al 5% en el volumen importado en un corto período respecto del promedio de los últimos tres años, o una caída del 5% en los precios internos atribuida al ingreso de productos del Mercosur. Sin embargo, muchos de estos parámetros aún no están claramente definidos.
Desde el sector exportador argentino advierten sobre la discrecionalidad que podrían ejercer los países europeos para responder a las demandas internas de sus productores. “Es una situación bastante preocupante, porque esto lo establece la Unión Europea de manera unilateral”, señaló Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC).
“El espíritu de un acuerdo comercial es la creación de comercio, pero ese objetivo puede verse neutralizado por las salvaguardias. Si se aplican de forma irrestricta e imprudente, se convierten en un riesgo enorme para el flujo comercial”, advirtió el dirigente.
Idígoras también relativizó el supuesto impacto negativo de las exportaciones del Mercosur en el mercado europeo y sostuvo que se trata más de una discusión política que económica. Según explicó, estos productos representan apenas el 1% del consumo aparente de la Unión Europea, por lo que no constituyen una amenaza real para su producción interna.
Mientras el acuerdo sigue su camino institucional en Europa, en el campo argentino crece la inquietud. Los productores temen que la “letra chica” termine desvirtuando un tratado largamente esperado y que, en lugar de abrir mercados, consolide nuevas barreras que limiten el potencial exportador del agro nacional.





