Economía con menos ingresos reales, cae el consumo masivo y aumenta la mora en Argentina

La masa de ingresos fijos de la población cayó 6% en poder adquisitivo frente a junio de 2023 y 3% en el último año. El deterioro de salarios, jubilaciones y planes sociales impacta sobre el consumo masivo y se vincula con el aumento de la mora crediticia.

La economía argentina está inmersa en un cambio estructural, en que avanzan rápidamente algunos sectores como el de energía, minería y el agro, y caen la construcción, industria y el comercio. Como los rubros que bajan son más intensivos en empleo que los que suben, comienzan a verse problemas en el mercado laboral.

El consumo masivo es uno de los que vienen rezagados en los últimos tres años. Si bien el consumo privado se halla en un nivel alto, récord en la última década (según indican las cuentas nacionales), no pasa lo mismo con el consumo masivo, que depende principalmente de la masa de ingresos de trabajadores, jubilados y beneficiarios de planes sociales.

Menos ingreso disponible

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Aquí importa en mayor medida el ingreso disponible para consumir por parte de asalariados y jubilados, después de pagar alquileres, expensas, electricidad, gas, agua, transporte, medicamentos, prepagas y educación, que según la consultora Equilibra, se ubica aproximadamente un 16% por debajo del nivel que exhibía entre enero y septiembre de 2023.

La masa salarial de la población surge de considerar la cantidad de personas que tienen un ingreso en el mercado laboral y sus ingresos salariales promedio.

Respecto a las personas ocupadas, desde noviembre de 2023 se observa una menor calidad en el empleo, dado que se perdieron 240 mil puestos de trabajo privados formales y cerca de 80 mil empleos en el sector público, a la vez que se incrementaron en 240 mil los trabajadores informales y en 160 mil la cantidad de monotributistas.

También se perdieron 16 mil empleos en casas particulares y 400 mil personas abandonaron el monotributo social.

Las únicas provincias en que aumentó el empleo privado formal desde noviembre de 2023 son Neuquén, Río Negro, Chubut, el Interior de Buenos Aires y Mendoza. En cambio, cayó en forma importante en La Rioja, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Formosa. También bajó en los partidos del Gran Buenos Aires (-3,8%).

El salario privado formal se ubica en 2026 un 1% por debajo de noviembre de 2023, pero resulta un 19% menor al de marzo de 2018. Esto es, su mayor pérdida de poder adquisitivo ocurrió entre 2018 y 2023. En el caso de los salarios públicos, se hallan un 16% debajo de noviembre 2023, y 33% menores a los de marzo de 2018.

La jubilación promedio se ubica ahora 7% por arriba de noviembre 2023pero la jubilación mínima está un 9% por debajo de ese nivel, y ambas retrocedieron 30% en poder adquisitivo respecto a marzo de 2018. También las jubilaciones muestran entre 2018 y 2023 su período de mayor licuación.

El actual monto de la Asignación Universal por Hijo (AUH) mejoró un 100% su poder adquisitivo respecto a noviembre de 2023, pero la Tarjeta Alimentar disminuyó un 22% en el mismo lapso, y 75% fue la pérdida de poder de compra del ex programa Potenciar Trabajo, en los que se congeló nominalmente su beneficio desde aquel año. Se trata de un programa que llegó a tener 1,3 millones de beneficiarios en la administración de Alberto Fernández, y ahora se halla en extinción, reconvertido parcialmente en un programa de capacitación.

Ilustración Eric Zampieri.
Ilustración Eric Zampieri. (La Voz)

Qué pasa con los ingresos totales

Así, teniendo en cuenta tanto la variación en salarios, jubilaciones y montos de planes sociales, como las personas que los cobran, la masa total de ingresos fijos de la población en junio de 2026 resulta un 4% mayor, en valores constantes, que en noviembre de 2023, pero un 3% menor que en junio de 2025. Contra junio de 2023, la masa actual de ingresos cuenta con un poder adquisitivo un 6% menor.

En los últimos 12 meses, la masa de salarios privados formales perdió un 6% de poder adquisitivo, mientras la masa de salarios de empleados estatales exhibió un 8% de caída. La contención salarial inducida desde el ámbito público, con fines antiinflacionarios, el último año deterioró el poder adquisitivo de los asalariados, tras la recuperación posdevaluación de diciembre de 2023.

Por su parte, dado que en los últimos dos años mejoró en forma considerable el poder adquisitivo de la AUH, pero empeoró también de manera importante el monto mensual del ex Potenciar Trabajo, el gasto neto en planes sociales bajó de manera importante en provincias como Jujuy y Buenos Aires, en que el último programa contaba con mayor cantidad relativa de beneficiarios.

Si se considera la masa conjunta de salarios, jubilaciones y planes sociales, La Pampa, Neuquén, Tierra del Fuego y Río Negro exhiben las mayores subas en valores constantes desde el año 2023.

Aumento de la morosidad crediticia

Lo ocurrido con los ingresos de la población seguramente ha incidido en el aumento de la mora crediticia que se observa en los últimos meses. De hecho, las mayores tasas de mora ocurren en provincias como La Rioja y Santa Cruz, en que cayó en mayor medida el poder adquisitivo de la masa de salarios formales privados.

Por el contrario, en provincias donde la masa salarial aumentó en mayor medida en los últimos dos años, como Neuquén y Río Negro, se presentan menores tasas de mora en créditos financieros.

¿Pueden aumentar los salarios en el corto plazo para mejorar el consumo masivo? La restricción viene dada por el mencionado proceso de cambio estructural, pues con una economía más abierta y tipo de cambio relativamente bajo, el actual nivel promedio del salario industrial formal resulta relativamente alto cuando se lo mide en moneda dura (U$S 1.700), mayor al observado en el resto de economías de Latinoamérica.

De modo que una suba salarial que no fuera acompañada por un mayor tipo de cambio, mejoraría el consumo masivo pero les dificultaría aún más competir frente a importados a las empresas industriales locales, con altos costos laborales.

Por el contrario, si sube el tipo de cambio para recuperar competitividad industrial local vía reducción de salarios en dólares, aumentaría la tasa de inflación y caería el poder adquisitivo de los salarios en moneda local, deteriorando aún más el consumo masivo.

Se trata de una ecuación de difícil resolución, que depende de un aumento progresivo en la productividad de la economía (proceso nunca rápido), junto a medidas estatales puntuales para bajar el costo tributario sobre salarios e incentivar con esa y otras decisiones la demanda laboral.

Fuente La Voz del Interior

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