Pulso sindical en la calle y tensión en el Senado: la CGT marcha contra la reforma laboral y deja el paro en suspenso
La Confederación General del Trabajo confirmó una movilización multitudinaria y contundente al Congreso de la Nación Argentina para el próximo miércoles, en coincidencia con el debate de la reforma laboral en el Senado de la Nación Argentina. La central obrera decidió, por ahora, no convocar a un paro general, una definición que expone el equilibrio interno entre los sectores dialoguistas y las corrientes más duras del sindicalismo.
El anuncio fue realizado por el triunviro Jorge Sola, quien adelantó que la concentración comenzará a las 15 en Plaza del Congreso. “El proyecto ataca y cerca los derechos laborales y colectivos”, sostuvo, y puso el foco en la responsabilidad política del Parlamento: “Los legisladores deberán dejar en claro si defienden los intereses de los trabajadores”.
Sola detalló que la CGT ya desplegó una intensa ronda de contactos para frenar o modificar la iniciativa: reuniones con gobernadores, senadores, diputados, intendentes y pymes, en un intento por incidir antes de la votación. Aun así, dejó abierta la puerta a una escalada: la discusión, dijo, es “una batalla larga” y no se descartan nuevas medidas si el texto avanza sin cambios sustantivos.
La decisión se tomó tras una extensa reunión del Consejo Directivo, donde prevaleció la línea dialoguista, que considera prematuro un cuarto paro general contra la gestión de Javier Milei. Entre los argumentos pesó el impacto limitado de la última huelga, debilitada por la ausencia de la Unión Tranviarios Automotor.
Del otro lado, los gremios más combativos, con la Unión Obrera Metalúrgica a la cabeza, reclamaban una medida de fuerza nacional y ya protagonizaron marchas junto a las Central de Trabajadores de la Argentina en Córdoba, además de anunciar nuevas protestas en Rosario.
Como síntesis del momento, la CGT habilitó ceses parciales para garantizar presencia en la calle. La UOM, por caso, confirmó paro desde las 10 del miércoles para facilitar la participación de sus afiliados. El mensaje es claro: la presión se concentra ahora en el Congreso, mientras el paro general queda en reserva como carta de última instancia.





