El padre de Agostina Páez teme por la vida de su hija detenida en Brasil: “La pueden matar”
La situación de Agostina Páez, la abogada argentina detenida en Brasil en el marco de una causa por presuntas injurias raciales, sumó en las últimas horas un nuevo capítulo de extrema preocupación. Esta vez, fue su padre, Mariano Páez, quien rompió el silencio y brindó un testimonio dramático sobre el estado emocional de su hija y el riesgo que —según advirtió— corre si es alojada en una cárcel común en Río de Janeiro.
En diálogo con el canal C5N, Mariano aseguró que Agostina atraviesa un grave deterioro psicológico y físico, con ataques de pánico recurrentes, depresión y un marcado aislamiento. “Está con ataques de pánico, bajó más de cinco kilos, no quiere comer, tiene depresión y vive encerrada”, describió, señalando que su hija permanece en un departamento, sin salir, cumpliendo estrictamente las condiciones impuestas por la Justicia brasileña.
Entre esas condiciones, indicó, se encuentran la tobillera electrónica, el domicilio fijado y la obligación de mantenerse a derecho. Sin embargo, el padre confirmó que existe una orden de detención librada contra la joven, aunque todavía no fue ejecutada. “Es cuestión de horas”, afirmó con angustia, mientras intentaba conseguir un vuelo urgente para viajar primero a Buenos Aires y luego a Río de Janeiro con el objetivo de acompañarla.
Uno de los ejes principales del reclamo de la familia es la falta de respuesta por parte del consulado argentino. Mariano relató que solicitó en reiteradas oportunidades que su hija pueda ser alojada en una sede consular o en un lugar seguro, pero no obtuvo soluciones concretas. “El consulado no me dio ninguna respuesta”, lamentó, y agregó que le indicaron alternativas como trasladarla a San Pablo —donde se encuentra la embajada—, pero sin que nadie garantice efectivamente esa posibilidad.
El padre también cuestionó con dureza la prisión preventiva solicitada, a la que calificó como una medida desmedida e injustificada. Según sostuvo, abogados tanto de Argentina como de Brasil coinciden en que los delitos imputados no estarían configurados, y que Agostina no presenta antecedentes ni incumplimientos que justifiquen una decisión de tal gravedad. “No tiene antecedentes, no incumplió nada, está a derecho. No se explica este ensañamiento”, expresó.
Sin embargo, lo más alarmante del testimonio fue su advertencia sobre el riesgo extremo que implicaría el traslado de su hija a un penal de Río de Janeiro. “La matan. Así de claro”, dijo Mariano, al señalar que Agostina recibe amenazas constantes y que existe una campaña pública en su contra, con afiches y mensajes intimidatorios. Según indicó, el temor no es solo por el proceso judicial, sino por su integridad física en un contexto donde “en las cárceles todos saben quién es ella y de qué está acusada”.
En ese marco, recordó que en la zona donde se originó el hecho que derivó en la denuncia hubo episodios violentos en el pasado, mencionando un caso ocurrido en 2017, cuando un joven murió tras una golpiza.
Mariano Páez aclaró que no busca frenar el avance de la causa, pero reclamó garantías mínimas para preservar la vida de su hija. “No me interesa si el proceso dura tres o cuatro meses. Yo quiero que mi hija esté viva. Que tenga custodia, que esté en un lugar apartado”, sostuvo, y pidió que se contemplen medidas alternativas como monitoreo electrónico o un alojamiento diferenciado.
El testimonio cerró con una frase que refleja el nivel de desesperación familiar: “Ella no soportaría ni media hora en una prisión. No sé quién se haría cargo si algo le pasa”, concluyó, mientras aguardaba poder llegar a Brasil antes de que la detención se concrete.
La causa, que ya tomó trascendencia internacional, mantiene en vilo a la familia santiagueña y reabre el debate sobre la protección consular, el trato judicial a extranjeros y las condiciones de seguridad en un contexto de alta exposición mediática.





