Federalismo bajo presión: la reforma laboral amenaza fondos clave para las provincias
Santiago del Estero, entre las jurisdicciones más afectadas del Norte Grande
Mientras avanza con fuerza el debate por la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, no solo se discute el marco normativo y laboral, sino también las consecuencias fiscales que esta iniciativa podría tener sobre las economías provinciales y la coparticipación federal.
Un reciente informe técnico elaborado por la Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos (AEFIP) advierte que la propuesta oficial no se limita a cambios en derechos laborales, sino que incorpora una reducción significativa de tributos nacionales y contribuciones patronales, que —de aprobarse en su forma actual en el Senado— implicaría un recorte sustancial en los recursos que por ley se distribuyen a las provincias mediante el régimen de coparticipación federal.
El documento, que analiza el costo fiscal de las medidas, estima que la reforma podría significar pérdidas por más de 3,1 billones de pesos en la masa coparticipable del país. Según estas proyecciones, y considerando la distribución vigente de fondos, la merma para las provincias a través de coparticipación superaría los $1,9 billones anuales —una cifra que encendió alertas en todo el interior.

Santiago del Estero: entre las diez más golpeadas
De acuerdo con la misma proyección, Santiago del Estero figura entre las jurisdicciones que más sentirían el impacto fiscal de la reforma, con una caída estimada de $74.739 millones si se concretan los cambios planteados a nivel nacional.
Este escenario genera preocupación en el Norte Grande, una región que históricamente depende fuertemente de los recursos coparticipables para sostener políticas públicas de educación, salud, obra pública y asistencia social. Las provincias del interior —incluidas Santiago del Estero, Catamarca, Chaco, Salta y Corrientes— verían restringida su capacidad de inversión en tiempos en que la recuperación económica y la inclusión social son prioridades en sus gobiernos.
Respuesta política del Norte Grande
En este marco, el Gobernador de Santiago del Estero, Elías Suárez, junto a otros mandatarios del Norte Grande, ha expresado su rechazo a un proyecto que —según señalan— no contempla compensaciones reales por las pérdidas de recursos y que podría profundizar las asimetrías fiscales entre el centro y el interior del país.
Voceros provinciales remarcan que, más allá de las promesas de creación de empleo y formalización laboral esgrimidas por el equipo nacional, no existe garantía de que la reducción de las contribuciones se traduzca en mayor recaudación provincial, y menos aún en inversiones productivas sostenidas. Este argumento se suma a los cuestionamientos de gobernadores y dirigentes regionales que ya advirtieron sobre el peligro de desfinanciar servicios esenciales y programas sociales.
Críticas desde la oposición y sectores sociales
Figuras de la oposición como el exgobernador y diputado nacional Jorge Capitanich han señalado que la reforma no solo amenaza la coparticipación, sino que también podría desfinanciar el sistema previsional y reducir el consumo, elevando así el riesgo de desempleo en un contexto socioeconómico todavía frágil.
Organizaciones gremiales y sindicatos —que forman parte de la crítica al proyecto— sostienen además que la iniciativa representa una “reforma tributaria encubierta”, dado que las modificaciones propuestas impactan directamente en los ingresos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y reducen la capacidad financiera de estados subnacionales y obras sociales.
Una pulseada entre el interior y el centro
La discusión parlamentaria que comenzará —o continuará— en el Senado no solo es un debate técnico sobre normas laborales, sino también un conflicto por los ingresos federales y la autonomía fiscal de las provincias. El oficialismo nacional insiste en que las medidas impulsarán formalización laboral y crecimiento económico, mientras que las provincias, especialmente las del Norte Grande, advierten un posible debilitamiento de sus economías locales y servicios públicos.
Para Santiago del Estero, esta tensión es más que una disputa política: se trata de resguardar recursos que sostienen educación, salud y obra pública. La gestión provincial ha dejado claro que defenderá esos fondos en todas las instancias, consolidando una posición de unidad con otras provincias del interior frente a lo que consideran un centralismo fiscal potencialmente perjudicial.





