Cosquín 2026: Coplanacu y Raly Barrionuevo, orgullo santiagueño en una segunda luna inolvidable
La segunda luna del Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026 quedará grabada como una de las más convocantes y emotivas de la presente edición. En una Plaza Próspero Molina colmada, la música santiagueña tuvo un lugar protagónico de la mano del Dúo Coplanacu, que celebró 40 años de trayectoria, y del querido Raly Barrionuevo, quien protagonizó uno de los momentos más conmovedores de la noche junto a Nahuel Pennisi.

Desde horas tempranas, la peatonal coscoína anticipaba una velada especial. El debut de Cazzu en el escenario Atahualpa Yupanqui despertaba gran expectativa, pero fueron las raíces folklóricas las que terminaron abrazando al público con mayor profundidad.
Coplanacu, 40 años de canciones y convicciones
Mucho antes de la medianoche, Roberto Cantos y Julio Paz subieron al escenario mayor para reafirmar por qué el Dúo Coplanacu es una referencia ineludible del folklore argentino. Celebrando cuatro décadas de música, compromiso y coherencia artística, los santiagueños recibieron una cálida ovación desde el primer acorde.
“Gracias Copla, los amamos”, gritó un espectador desde el público. “Nosotros también”, respondió Julio Paz, con una sonrisa que reflejó el clima de afecto que se vivió durante todo el show. La conexión con la gente fue total y se tradujo en un repertorio cargado de identidad, emoción y respeto por la tradición.
El momento tuvo un fuerte acento santiagueño con la invitación a Jimena Romero Paz, de la academia La Clave de Santiago del Estero, para interpretar Para el que ande lejos, y al joven tucumano Nacho Cuéllar, quien se sumó en La luna en tu pelo. Con humor y picardía, Paz hizo alusión al breve tiempo asignado en escena, desatando risas en “el gran patio folklórico”, antes de un aplauso de pie que coronó una actuación memorable.

Raly Barrionuevo y Nahuel Pennisi: abrazo, música y emoción
Promediando la noche, la emoción se adueñó de Cosquín con la presencia de Nahuel Pennisi, quien expresó su profundo vínculo con la música y el público. Pero el instante más celebrado llegó cuando Raly Barrionuevo, emblema del cancionero santiagueño, subió al escenario para compartir junto a él la zamba Doña Ubenza, con mate de por medio.

El abrazo entre ambos artistas conmovió a la plaza entera. Raly, fiel a su estilo, transformó el Atahualpa Yupanqui en un verdadero patio folklórico, con bailarines improvisados en los pasillos y una comunión popular que se vio y se sintió desde todos los rincones.
Lejos de las polémicas recientes, el músico santiagueño se mostró pleno y agradecido, reafirmando su amor por los escenarios y por el encuentro con la gente. Más tarde, Pennisi volvió a sumarse para compartir nuevas canciones, sellando una noche cargada de complicidad y emoción.
Una luna diversa, con raíces bien firmes
La segunda luna de Cosquín también tuvo momentos innovadores, como la presentación de la Delegación de Brasil con su colorida samba, el despliegue artístico de Paola Bernal, la celebración de los 30 años de música de Facundo Toro y el esperado debut de Cazzu, quien fusionó trap, folklore y cumbia en una propuesta original.
Sin embargo, en medio de la diversidad sonora, fueron las voces santiagueñas las que dejaron una huella profunda. Coplanacu y Raly Barrionuevo volvieron a demostrar que el folklore vive, se renueva y emociona, llevando bien alto el nombre de Santiago del Estero en el escenario mayor del país.
Cosquín volvió a ser testigo de que, cuando la música nace del pueblo, el aplauso es eterno.





