Los gobernadores del interior se plantan: se profundiza la fractura con el Gobierno nacional
En un escenario cada vez más tensionado, los gobernadores del interior del país, con fuerte protagonismo de las provincias del Norte Grande, han decidido levantar la voz y coordinar acciones frente al Gobierno nacional encabezado por Javier Milei. Lejos de los acuerdos y el diálogo, la relación entre la Casa Rosada y los jefes provinciales atraviesa su momento más crítico desde la asunción del libertario.
La rebelión de los 24 gobernadores que buscan imponer en el Senado una serie de proyectos contrarios a la voluntad del Ejecutivo representa un hecho sin precedentes en la historia democrática argentina. Con reclamos que van desde la restitución de fondos recortados hasta la necesidad de garantizar derechos sociales básicos, los mandatarios provinciales parecen haber encontrado un punto de confluencia frente a un modelo que consideran centralista, insensible y peligroso.
Desde Santiago del Estero, el gobernador Gerardo Zamora ha sido una de las voces más firmes en señalar el vaciamiento de recursos a las provincias, los recortes en la obra pública y la desprotección del tejido social más vulnerable. Su posición fue acompañada por otros referentes del Norte Grande como Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta), Ricardo Quintela (La Rioja) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). La región, históricamente relegada en el reparto federal, hoy exige respuestas concretas ante un contexto de paralización económica, caída del empleo y aumento de la pobreza.
En este marco, el Senado se prepara para tratar una batería de proyectos impulsados por las provincias que incluyen la actualización de jubilaciones, mejoras en asignaciones, defensa de YPF, moratorias previsionales y la reversión de vetos presidenciales. Aunque su impacto fiscal es mínimo, el contenido político es demoledor: por primera vez, los 24 gobernadores están alineados para marcarle límites al poder central.
La sesión prevista para este jueves podría convertirse en un punto de quiebre. Si se logra el quórum, la vicepresidenta Victoria Villarruel se verá obligada a presidir una sesión que podría significar un duro revés para el oficialismo. “Estamos ante un mensaje político de alto voltaje: el país federal no tolerará el ahogo presupuestario y la desarticulación de las políticas públicas”, deslizó una fuente del peronismo provincial.
La situación se agrava por la falta de articulación dentro del propio gobierno nacional, marcada por la interna entre Karina Milei, los operadores territoriales del oficialismo y la virtual desaparición de Santiago Caputo, quien hasta ahora oficiaba de negociador clave. La crisis interna libertaria se combina con la presión opositora, el malestar de los mercados y el avance de armados alternativos en la provincia de Buenos Aires, donde intendentes y partidos marginados por el mileísmo comienzan a organizarse.
Mientras tanto, el Norte Grande ya no espera: sus gobernadores han decidido pasar a la acción. Reclaman lo que consideran justo y lo hacen con un mensaje claro al poder central: las provincias no son convidados de piedra en el rumbo del país. El federalismo no se declama, se practica.
El desenlace del conflicto se definirá en las próximas horas, pero el tablero político ya cambió: el interior del país, históricamente relegado, hoy levanta la voz con una fuerza que el Gobierno nacional no puede ignorar.
Creado:
10 julio, 2025