Trotta: “No es un escenario posible que no vuelvan las clases este año”

El Gobierno apuesta en fortalecer el vínculo entre los docentes y alumnos.

En las últimas horas, los ministros de Educación de Paraguay y Perú patearon el tablero y afirmaron que las clases, en sus países, no volverían hasta 2021. Fueron los primeros funcionarios de la región en adelantar una medida tan concluyente con el objetivo de frenar el avance del coronavirus.

En su lugar, agregaron, impulsarán propuestas de enseñanza a distancia para que los alumnos no pierdan el año.

Las medidas generaron inquietud ante un posible efecto cascada en otros países de la región. Sin embargo, ante la consulta del sitio Infobae, el ministro de Educación Nacional Nicolás Trotta descartó que esté en análisis esa posibilidad en la Argentina. “No es un escenario posible que no vuelvan las clases este año. Todo hace suponer que vamos a poder regresar físicamente a las escuelas”, remarcó.

-¿Qué escenarios se evalúan hoy?

-No hay una fecha definida todavía. Tenemos una incertidumbre en los plazos. Pero no solo nosotros: cuando uno ve países del hemisferio norte que sufrieron la pandemia con antelación tampoco saben cuándo volverán a las aulas. Hay dos componentes que tendremos en cuenta a la hora de definir. Uno es el epidemiológico: que el nivel de contagio y la circulación del virus estén controlados y no lleve a que se acelere la curva. La otra es, que al momento de regresar, haya tranquilidad en las familias, estudiantes y docentes.

-Con esa premisa, ¿las provincias con menos infectados volverían antes?

-Podría ser una posibilidad, pero no hay ninguna decisión al respecto. La definición tiene que ser fruto de un profundo consenso. Las decisiones individuales pueden echar a perder el esfuerzo colectivo que estamos llevando adelante. No podemos descuidar la administración del nivel de contagio. Tenemos los ejemplos de países que, a priori, cuentan con un mejor desarrollo sanitario y, así y todo, sufrieron mucho.

-Pasó un mes desde la suspensión de clases y la puesta en marcha del programa a distancia. ¿Cómo lo evalúan hasta acá?

-Desde un principio dijimos que la escuela era irreemplazable y la pandemia no hizo más que ratificarlo. Más allá del esfuerzo de los adultos, los docentes tienen un rol imprescindible, el de enseñar. A los padres les corresponde acompañar. Hoy nuestra mirada está puesta en fortalecer el vínculo entre los docentes y alumnos, en llegar a todos. Y hacer todo lo posible para que la desigualdad, en un país profundamente desigual como Argentina, no se profundice.

-¿No es inevitable que se agrave?

-Sí, lamentablemente se va a agravar en este contexto, pero nuestra misión es que los efectos sean los mínimos posibles. Hay que entender la desigualdad no nació con la pandemia. Viene de décadas y en los últimos años, con la desinversión en educación de los gobiernos nacional y provinciales, recrudeció. Hoy tenemos una fuerte desigualdad socioeconómica, que en muchos casos no permite el acceso a la tecnología, además de la diferencia en el capital educativo en los hogares. Por eso, nuestra estrategia tiene un fuerte componente analógico: ya repartimos 13 millones de cuadernillos y estamos preparando una nueva edición, lanzamos 7 programas de radio y televisión para los distintos niveles que se transmiten por 49 emisoras.

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