Más rechazo que apoyo: el dato que enciende alarmas en el gobierno de Milei
Una encuesta nacional revela que el presidente mantiene alta fidelidad entre sus votantes, pero más del 57% asegura que no lo elegiría. El rechazo crece en mujeres y en el segmento de 31 a 45 años, donde el impacto económico comienza a pesar en la opinión pública.
La nueva medición sobre la potencialidad electoral de Javier Milei vuelve a encender el debate sobre el presente político y económico del país, al mostrar con claridad una de las tensiones centrales de su figura: una base sólida de apoyo, pero con fuertes límites para expandirse.

Según el relevamiento realizado entre el 25 de abril y el 1 de mayo de 2026 sobre 2000 casos a nivel nacional, Milei cuenta con un 18,7% de voto seguro y un 12,7% de electores que lo votarían, lo que configura un núcleo de adhesión cercano al 31%. Sin embargo, el dato más significativo es el 57,2% que afirma que no lo votaría, marcando un rechazo que supera ampliamente su potencial de crecimiento.
Este escenario revela una característica cada vez más evidente en el mapa político argentino: la consolidación de un “núcleo duro” fiel, pero con un techo electoral bien definido. En ese sentido, el dato de que el 79,5% de quienes lo votaron en la primera vuelta de 2023 volvería a hacerlo confirma que su fortaleza sigue estando en la retención de su electorado original.

No obstante, el estudio también expone con nitidez dónde se concentra el mayor desgaste. El rechazo es más alto entre las mujeres (58,6%) y alcanza su punto crítico en el segmento etario de 31 a 45 años (63,1%), un grupo atravesado por variables sensibles como empleo, ingresos, consumo y responsabilidades familiares. Allí, el impacto de la situación económica aparece como un factor determinante en la evaluación negativa.

En términos políticos, la lectura es clara: el oficialismo mantiene cohesionado a su electorado, pero enfrenta dificultades para ampliar su base en sectores medios urbanos, justamente aquellos que suelen definir elecciones.
Este tipo de indicadores no solo reflejan una foto del presente, sino que anticipan desafíos hacia adelante. Para el gobierno de Milei, el principal interrogante ya no pasa por sostener su núcleo —algo que hoy parece firme— sino por romper la barrera del rechazo y construir nuevos consensos en un contexto social atravesado por la incertidumbre económica.

Con un margen de error de ±2,19% y un nivel de confianza del 95%, el estudio dirigido por Gustavo Córdoba y Ana Paola Zuban aporta un dato clave para el escenario político actual: la polarización no solo se mantiene, sino que se profundiza, dejando a la figura presidencial en el centro de una disputa donde la fidelidad convive con un rechazo estructural difícil de revertir en el corto plazo.





