Selva se unió en una jornada de reflexión y alegría por el Día Mundial del Síndrome de Down
Con una masiva "mateada inclusiva", la comunidad celebró los avances en integración y escuchó testimonios que refuerzan el pedido de igualdad de oportunidades laborales y sociales.
En el marco del Día Mundial del Síndrome de Down, la ciudad de Selva fue escenario de una jornada cargada de emoción y compromiso. Bajo la premisa de que la inclusión no es una meta sino un camino diario, familias, instituciones y vecinos se reunieron para compartir experiencias y visibilizar la importancia de derribar barreras en la sociedad.
La cobertura especial para Sur Santiagueño estuvo a cargo de nuestro corresponsal Rodrigo, quien no solo cumplió su labor periodística entrevistando a las protagonistas de la jornada, sino que también se convirtió en un faro de inspiración al compartir su propio testimonio de vida como trabajador activo de la comunidad.
El jardín como primer paso hacia el mundo
Durante el evento, Rodrigo dialogó con Elizabeth, mamá de Leonel, y Nati, mamá de Genaro, quienes relataron los desafíos y las alegrías del día a día. Ambas coincidieron en un hito fundamental para este año: el inicio de la etapa escolar.
«Genaro empezó el jardín este año. Lo estamos incluyendo para que él vaya conociendo la sociedad y para que los otros chicos también se adapten a él», explicó Nati, destacando que el ámbito escolar ha permitido que su hijo sea mucho más sociable. Por su parte, Elizabeth describió la cotidianeidad de Leonel con una naturalidad necesaria: «Tiene días buenos y días enojado, como cualquier persona. Llevamos una vida totalmente normal».
Del diagnóstico al acompañamiento social
Un punto de encuentro en ambos relatos fue la sorpresa del nacimiento. Ni Elizabeth ni Nati tuvieron diagnósticos certeros durante el embarazo, lo que inicialmente trajo miedos. Sin embargo, hoy aseguran sentirse sostenidas. «Siento que la sociedad nos está sosteniendo como familia; hoy nos sentimos mucho más apoyados», afirmó Elizabeth.
Rodrigo: Un ejemplo de inclusión laboral real
El momento más significativo de la charla ocurrió cuando las madres destacaron la figura de nuestro corresponsal. Rodrigo, quien este año cumple 9 años trabajando como ordenanza en la Escuela de Capacitación, es la prueba viviente de lo que la inclusión laboral puede lograr.
«Lo tuyo nos sirve de experiencia, nos demuestra que todo se puede en la vida», le expresaron las mamás. Rodrigo, con la humildad que lo caracteriza, reforzó el mensaje principal de la jornada: aunque se ha avanzado mucho, todavía falta que la sociedad brinde más oportunidades reales de trabajo y libertad para que todas las personas con discapacidad puedan insertarse plenamente.
La jornada cerró con la promesa de continuar con charlas y encuentros de familias, reafirmando que en Selva, la inclusión se construye entre todos, un mate y una charla a la vez.









