El consumo de carne se desploma a su nivel más bajo en 20 años: suba de precios y caída del poder adquisitivo
El consumo de carne vacuna en la Argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos de las últimas décadas. Según datos oficiales difundidos por la cámara del sector, la ingesta por habitante cayó a 47,9 kilos anuales en enero de 2026, registrando así el nivel más bajo en más de veinte años. El dato no sólo refleja un cambio de tendencia en el mercado interno, sino que también expone el impacto directo que la inflación y la pérdida del poder adquisitivo generan en la mesa de los argentinos.
De acuerdo con el informe, la caída se explica principalmente por el aumento sostenido de los precios en carnicerías y supermercados, junto con una disminución en la producción, lo que limita la oferta disponible y presiona aún más los valores al consumidor final. En paralelo, la retracción del consumo aparece vinculada al deterioro del salario real y al ajuste del gasto familiar, que obliga a reemplazar la carne vacuna por otras alternativas más accesibles.
Precios en alza y consumo en retroceso
El reporte sectorial advierte que la carne vacuna viene registrando incrementos constantes, impulsados por costos de producción, transporte y logística, además de un escenario económico general que dificulta sostener el abastecimiento a precios competitivos. Esto se traduce en un comportamiento claro: cada vez más hogares reducen la cantidad comprada, acortan la frecuencia de consumo o directamente optan por cortes más baratos.
En ese marco, el mercado interno —históricamente el principal sostén de la cadena ganadera— muestra señales de debilidad, lo que genera preocupación en toda la actividad. La baja en el consumo también impacta en carnicerías y pequeños comercios, donde la demanda suele reflejar rápidamente los cambios en el bolsillo de la población.
Cambios en los hábitos alimentarios
El informe también menciona que el retroceso no sólo se explica por cuestiones económicas. La disminución del consumo viene acompañada por cambios en los hábitos alimentarios, con una mayor presencia de pollo, cerdo y productos sustitutos en la dieta cotidiana. Sin embargo, los especialistas remarcan que el factor decisivo sigue siendo el precio, ya que la carne vacuna continúa siendo un alimento central en la cultura alimentaria argentina.
Advertencia: el mercado podría seguir cayendo
Finalmente, el documento señala que, si las condiciones actuales no se revierten, el mercado podría continuar mostrando signos de retracción en los próximos meses. Esto podría derivar en una profundización de la crisis del consumo, afectando tanto a productores como a la industria frigorífica y al comercio minorista.
Con un consumo anual por habitante por debajo de los 50 kilos, el dato de enero de 2026 se convierte en un indicador contundente: la carne vacuna, símbolo histórico de la identidad argentina, hoy es un producto cada vez más difícil de sostener en la mesa diaria.





