Walter Orellana, un santiagueño que triunfa con su pizzería en Buenos Aires
El diario Clarín le dedicó un artículo sobre su éxito gastronómico en Villa Pueyrredón con la fugazzeta rellena. Walter trabaja con su hermano, ambos oriundos de Pinto.
«Aprendió en La Mezzetta y triunfa en su pizzería de barrio: usa 1,4 kilos de mozzarella por pizza», titula el diario Clarín un artículo de la sección Gourmet, dedicada al éxito gastronómico de Walter Orellana, oriundo de la ciudad de Pinto, departamento Aguirre, sudeste de Santiago del Estero.
Walter (48) y su hermano Ramón (46), son maestros pizzeros hace más de 20 años y luego de trabajar en varias pizzerías emblemáticas de Buenos Aires, se pusieron su local que hoy atraviesa un gran momento.
Llegan a vender más de 120 pizzas por día, y el fin de semana, la gente consume el doble, según Clarín.
La historia los hermanos oriundos de Pinto que triunfan en Buenos Aires con su pizzería
Cada barrio porteño tiene su pizzería emblema. El Corte es la que representa a Villa Pueyrredón y la que lo coloca en el mapa de los fanáticos de la pizza. Este reducto no tan conocido es comandado por dos hermanos que forjaron su experiencia en un icono de la pizza porteña: La Mezzetta (Alvarez Thomas 1321, Villa Ortúzar).
De allí tomaron la receta de la fugazzeta rellena y hoy la venden en un pequeño local que ya les queda chico y que explota todas las noches. La propuesta es sencilla: pizzas con sabores tradicionales, fainá y solo tres variedades de empanadas. Sin embargo, trabajan sin parar. Tanto que confiesan que no dan abasto.
Si bien esta pizzería no es de las más populares de la Ciudad, de hecho por su ubicación pasa desapercibida, los que conocen este secreto gastronómico se fanatizan con sus pizzas y la recomiendan. Uno de ellos es el cocinero Juan Braceli que es habitué del lugar. Y es ese boca en boca lo que logra que por día puedan llegar a vender 120 pizzas de fugazzeta rellena.
Cómo arrancó El Corte
El local que eligieron Walter (48) y Ramón Orellana (46) es pequeño, se ubica sobre la Avenida de los Constituyentes, de gran tránsito de camiones -pero con veredas que no son muy agradables para comer- ya que conecta con la avenida General Paz y está en el límite con Villa Urquiza.
Walter fue el primero en partir de Santiago del Estero, a sus 20 años a la gran ciudad. Su primer trabajo fue en Ugi ‘s, popular pizzería económica que en ese entonces tenía sucursales en la mayoría de los barrios. Allí estuvo tres años y se fue para trabajar en La Mezzetta. Fue cuando llamó a su hermano para que se viniera ya que tenía un puesto asegurado para él en la famosa pizzería de Villa Ortúzar.
Allí aprendieron el oficio, fueron parte durante 12 años hasta que decidieron independizarse: “Arrancamos de cero, no teníamos nada”, explica Walter. Tanto es así que el primer año mantuvieron su trabajo estable en La Mezzetta: “Trabajábamos en los dos locales, hacíamos jornadas de 20 horas”, recuerda.
Para su proyecto encontraron un local pequeño en Villa Pueyrredón, un barrio que en ese entonces era de casas bajas y de poca actividad gastronómica: “Los vecinos nos advertían que la zona no era buena, que nos buscáramos algo más cerca de Villa Urquiza”.
Pero los hermanos Orellana hicieron oídos sordos y en 2010 abrieron El Corte. Sin publicidad y sin “ni siquiera repartir volantes”, empezaron a crecer. El boca a boca los ayudó, también estar cerca de dos estaciones de servicio donde paraban los taxistas a cargas gas y de paso pasaban por una porción de pizza que después recomendaban a sus pasajeros.
Arrancaron siendo solo ellos dos y hoy tienen más de 10 empleados. Ambos están todo el día en el local, quizás algún día lo hagan por turnos, pero siempre están. Y después de casi 15 años no dejaron de amasar. Hoy todavía preparan la mezcla madre que funcionará de base para preparar sus pizzas. Un fin de semana pueden vender 300 unidades.
La estrella allí es la fugazzeta rellena y Walter admite que es la misma receta que la de La Mezzetta: “Nunca se enojaron los dueños con nosotros, es más seguimos en contacto con ellos”, aclara. Para cada pizza de este estilo utilizan 1,4 kilos de mozzarella. La pizza entera se consigue por $ 4.700 y por porción a $ 600.
Además de la fugazzeta rellena sirven los sabores clásicos como mozzarella ($ 3.500), napolitana ($ 3.800) y jamón y morrones( $4.300). Las empanadas las ofrecen al horno y en solo tres versiones: carne, pollo y jamón y queso ($ 450 cada una).





