Semana Santa: se celebró la Misa Crismal en la Catedral de Añatuya

Este martes se concretó la Misa Crismal en la Catedral de Añatuya, celebración litúrgica que forma parte de las actividades de Semana Santa. Bajo estrictos protocolos sanitarios, la Misa contó con la presencia de la mayoría de los sacerdotes que prestan su servicio pastoral en la diócesis de Añatuya.

Durante esta celebración, que fue presidida por el obispo y concelebrada por los sacerdotes de la diócesis, se consagró el Santo Crisma y se bendijeron los restantes óleos o aceites destinados para los enfermos y los que se van a bautizar. También esta celebración incluyó la renovación de las promesas sacerdotales.

Durante su homilía el obispo José Luis Corral manifestó: “Llevamos viviendo un año muy difícil y duro en todos los sentidos. En medio de todo lo que acontece, escuchamos nuevamente a Jesús que nos dice: “Vayan y preparen un lugar para celebrar la Pascua”. Que no pase su Pascua inadvertida, que no llegue como una fecha más en el calendario, que no quede tapada por lo que nos inquieta o preocupa, que no quede reducida a unos ritos conocidos.  Celebrar la Pascua es permitir que irrumpa el gozo de la vida nueva, es dejarnos alcanzar por su luz y gracia que todo lo transforma, es hacer la travesía hacia la libertad y el amor”.

“Pero para celebrar la Pascua antes hay que preparar el lugar, preparar el corazón, preparar la comunidad para que nos llene de sentido y vida, para que nos reavive en la fe y esperanza, para que acreciente nuestras ganas y entusiasmo”, agregó. 

También manifestó: “Hoy muchos hermanos y hermanas se sienten sin lugar: muchos como “fuera de sistema”, algunos como arrinconados por la exclusión y la pobreza, por la enfermedad o por la indiferencia; otros como que no encajan por las imposiciones culturales o ideológicas o por no consentir con prácticas teñidas de corrupción o que no se fundan en valores evangélicos; otros discriminados por sus creencias, condición sexual, origen social o cultural.  Todo ello interpela a la Iglesia cómo ser espacio y casa para acoger a todos, lugar de encuentro y donde se ofrezca la novedad y la frescura del mensaje de Jesús”.

En relación a la vida sacerdotal en la diócesis, monseñor Corral manifestó: “Damos gracias por los sacerdotes que nos han precedido, inspirado y acompañado a ser mejores pastores, sobre todo por el siervo de Dios. Mons. Jorge Gottau que nos estimula a ser todo de Jesús, todo de María, todo de la Iglesia. Pedimos perdón de nuestros pecados, por las infidelidades y escándalos, porque como ministros del Señor causamos dolor y herida en el cuerpo eclesial. Pedimos la fuerza y la luz para los sacerdotes que se sienten débiles por la enfermedad o por el abatimiento espiritual”.

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