A propósito de los que pasan solos el aislamiento

Y vos que estas solita ¿Cómo vives el aislamiento? ¿Te aburres mucho? ¿Cómo haces para estar sola? ¡Que Angustia chica! Algunos comentarios de la gente que me rodea y siente afecto por mí; pensando en mi modo de estar en cuarentena, pensando desde su propio yo, desde el reflejo de sí mismo, proyectando el propio padecimiento ante la incertidumbre de la realidad que nos aqueja.

Para quienes vivimos “aislados”, solos por elección y decisión, la cuarentena se torna una acción más que es necesaria cumplirla para el bien común. Y muchos la vivimos así, sin angustia, con la simple responsabilidad, porque la soledad es elegida, es un modo de vivir y estar en el mundo. La angustia ante la soledad parece estar más presente en quienes siempre vivieron rodeados de otros, en familia, pero a su vez sosteniendo intensamente los vínculos sociales con pares, tanto en el trabajo, como con amigos o la familia ampliada. Quienes han tenido que parar sus reuniones de fin de semana, ir a bares, boliches, fiestas de cumpleaños, salidas en familia, hoy se encuentran con el aislamiento que llega ser visto como prisión, se sienten completamente limitados.

Si bien la norma de aislamiento social preventivo y obligatorio, señala que es necesario mantener una distancia de los otros, al salir por necesidad de la casa, en la cotidianidad puede verse que muchos andan de a dos, y a la par, parejas saliendo hacer las compras, y me surgen interrogantes tales como ¿tan difícil será sostener la distancia social? ¿Tanto miedo al encuentro con uno mismo nos puede dar? ¿Tan vulnerables se sentirán si salen solos? ¿Por qué da tanto temor la soledad?

Somos seres sociales y siempre estamos en interacción, básicamente porque nos necesitamos, no es del todo posible una vida aislados ni solos. Pero pienso que es, quizás, la soledad, que da miedo; el encuentro con la propia sombra, con nuestra esencia, con lo que somos, porque el parar de modo obligatorio nos hace pensar y pensarnos, queramos o no, terminamos reflexionando sobre nuestro propio ser y sobre nuestro hacer en este mundo, nos hemos tenido que parar el piloto automático en muchos casos. Y si, no todo lo que encontramos en nosotros  nos enorgullece, mucho nos angustia, nos hace preguntarnos ¿Qué estamos haciendo con nuestra propia vida? quizás esta época de pandemia y el hecho de tener que quedarnos en casa sea la oportunidad para analizar nuestra propia casa interior, la única que podemos manejar, mejorar y acomodar, nuestra propia vida.

Cintia Moreno, Licenciada en Psicología – Técnica Superior en Educación Intercultural Bilingüe con mención en lengua Quichua

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