Peregrinos: “siempre hay algo que pedir y agradecer”

El frío, que ya se comienza a sentir lentamente, marca el paso de aquellos peregrinos que un año más enprenden la travesía hacía el Santuario del Señor de los Milagros de Mailín. Cuando el día comienza andar, en plena madrugada, por las calles de la ciudad se oye el murmullo de promesantes que van cómo quien mover a la montaña con la fe. Otros, la persiguen en bicicleta y hay quines mas osados se dirigen a caballo para cubirir los 57 kilometros que los separan de la ciudad de Añatuya con la localidad “Mailinera”. Pero el “Cristo Forastero”, sale a recibirlos y los une a estos foraneos en un abrazo de confraternidad. Antes, haciendo un alto en el camino por Herrera, reponer fuerzas y seguir por el camino de la cruz.

“Siempre hay algo que pedir y agradecer”, es la consiga que sin dudas se repetirá en cada uno de ellos, cómo lo hizo Marta, quien acompañada de un grupo de vecinos partieron a pie de la “Capital de la Tradición” hacía el Santuario. También replicó Miguel Peréz, que con su grupo de ciclistas “Santa Rita” por séptimo año van al encuentro de este “Santo Milagroso”. Que de aquel añejo algarrobo, cubre con sus frondozas ramas, tocá a cada peregrino y los mueve en devoción a su divino encuentro.

La fe es el cumbustible preciso para cada momento, ante la adversidad, la soledad y para la compañia del calor del hogar. Y ahí van, de cualquier punto, lo importante es llegar, así lo hizo aquella mujer andariega desperdigando el evangelio de Jesús. Tanto años después, la misma acción se repite, esa la que llevaba “MamaAntula”: Señor de Mailín, queremos darte a conocer.

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