El «barrilete cósmico» surcó el cielo de Herrera

En medio del alboroto que ocurría por la turba que intentaba ingresar a la casa Rosada. El cortejo fúnebre, ya ganaba la calle y el viva ¡ole, ole, ole, Diego, Diego! resonaba como cual canto «tribunero». Por un momento, ya no se hablaba del Covid-19, no había que enumerar conteos de muertes, a caso había que contar a los apiñados que allí se encontraban entre lágrimas dejando su último adiós al «crack», al último ídolo argentino que hizo vibrar a un país con sus «gambetas».

En medio de ese desbarajuste, alguien pronunciaba que el velatorio masivo en homenaje a Diego Armando Maradona, se desarrollaba a tono al modelo de vida del «pelusa», «sin control».

Y en medio de ese desenfreno, que pugnaban por despedir «al diez», por acá, por estas latitudes un pequeño de tan solo diez años, sobre ese cielo celeste acompañado por un grupo de nubes listas para regalar su mejor homenaje. El cielo de Herrera dibujaba el número diez y el pequeño Thaiel Cabral se quedaba asombrado, su pequeño corazón comenzaba a palpitar más de la cuenta, su amor por el fútbol lo lleva a gritar a su tía Nancy: ¡Venga tía, corra tía! hay un número diez que se pinta sobre el cielo, mientras que a más de mil kilómetros vociferaban ¡ole, ole, ole, Diego, Diego! el «barrilete cósmico! ganaba el cielo «herrerense» en la imaginación del niño, como aquel «purrete» que auguraba jugar en selección y ganar un mundial.

Será imposible, que de aquel cuadro entre el pequeño Tahiel y su tía Nancy, no poder imaginar que alguna lagrima se habrá escapado entre la inocencia y la realidad de lo que ocurría. Ahora sí, de forma literal «al pelusa» le cortaron las piernas, ya no caminará mas por este mundo terrenal, su morada como de » semi dios» de carne y hueso. Ahora, remontará vuelo y vaya a saber uno a que planeta se fue este «barrilete cósmico», que surcó el cielo de Herrera.

Foto tomada el jueves 26 de noviembre.

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