“El 90% de las quemas son por negligencia del ser humano”

La Brigada de lucha contra Incendios Forestales logró apagar el fuego en unas 30 ocasiones desde junio del corriente. En igual periodo del año pasado, las salidas por esta emergencia se reducían a dos. Es que la falta de lluvia volvió “inflamable” a una gran parte del monte y campos de la provincia, a lo que se suma la desidia.

“El 90 de las quemas son por negligencia del ser humano: por quemar una basura, por hacer limpieza de algún campo; por quemar pastizales esperando las primeras lluvias para que venga el verde para alimento de los vacunos…”, enumera como situaciones comunes, Luis Ataide, bombero forestal de Ojo de Agua, referente provincial del Sistema Federal de Manejo del Fuego.

Tan solo en la zona en la que tienen intervención, se incendiaron casi 4000 hectáreas y, obviamente, toda su flora y fauna. Tortugas, corzuelas y muchas aves son algunos de los animales que la brigada encontró calcinados luego de horas de trabajo en los distintos lugares desde los que solicitaron ayuda.

Ataide recuerda que el 12 de septiembre sofocaron un incendio en el kilómetro 49 de la Ruta 9, camino a Santiago. “Comenzó en la banquina e ingresó a un campo, donde tenía sembrado el famoso ‘Gato pan’. Se quemaron 200 hectáreas ahí. Encima son campos que no cumplen con lo que les exige la Ley de Bosques: hacer limpiezas perimetrales, picadas ‘cortafuego’ se les llama… Entonces pasa esto. Es muy difícil trabajar para controlar los focos: difícil para el ingreso de los brigadistas, de los bomberos y de los vehículos pesados que tenemos nosotros”, comentó.

Poco después fueron a Sol de Julio, en la zona de costa del río Dulce. “Ahí hay una especie de pasto que se llama esparto, en una estancia de grandes dimensiones. Ellos dicen que les entró fuego a la zona, eso no se sabe, ya queda en investigación policial. Se quemaron 1800 hectáreas”, agregó.

Hace tres días, en el Norte de Ojo de Agua, intervinieron en otra quema en la que se perdieron entre 1800 y 2000 hectáreas, según indicó el bombero. “Ahí tenemos otra vegetación, son vinalares y pasto natural. Es imposible de entrar, a no ser que haya un camino…El viento norte fuerte de alrededor de 25 o 30 kilómetros nos jugó una mala pasada”, comentó.

Asimismo, aclaró que no se les prohibe las quemas, pero que estas deben ser estrictamente controladas y supervisadas. «Tenemos que conocer bien las condiciones meteorológicas, como la humedad relativa, el ambiente, el viento a una velocidad menor a 30 kilómetros y la temperatura que no supere los 30 ºC. Hay una época en la que se lo puede hacer, pero no ahora con estas altas temperaturas y los vientos que tenemos desde junio hasta octubre», explicó el referente.

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