Heber Morales: el delantero añatuyense que fue parte del histórico “Huaicondazo”

En conversación con Sur Santiagueño recordó parte de su carrera futbolistica.

Oriundo del barrio La Merced, Heber Morales es un delantero que supo defender los colores de varios equipos de la Liga Añatuyense de Fútbol y jugar tres torneos federales organizados por AFA. Actualmente se encuentra radicado junto a su familia en Pergamino, provincia de Buenos Aires.

A sus 30 años de edad se afincó definitivamente en Pergamino. Allí, junto a Gissella Sequeira construyen su hogar, trabaja y gozan del amor de su pequeña Ainhoa Morales. Pero sigue vinculado al fútbol, que por la pandemia de coronavirus detuvo toda la actividad de la Liga de Rojas, provincia de Buenos Aires, donde defiende los colores de Jorge Newbery de la ciudad de Rojas.

Heber arrancó a los 7 años en la escuelita municipal de La Merced, que estaba a cargo de Darío Vargas. Fue creciendo y empezó a jugar en el equipo de su barrio La Merced. “Nos armamos un equipo con un amigo para el barrial hasta que empecé a jugar en la Liga Añatuyense y mi primera institución fue Sportivo Comercio de Herrera”, contó. Allí jugó varios años luego pasó a Central Argentino Olímpico de Ceres. También tuvo un paso por Unión de Lugones, Sportivo Dora y hasta pudo haber seguido su carrera en clubes capitalinos pero por distintos motivos no se dio hasta que llegó a Talleres General Belgrano, después de años de esperar a representar a su ciudad. En el 2017 jugó en Unión de Carabelas, a 50 kilómetros de Pergamino, y el año pasado en Jorge Newbery de la ciudad de Rojas, Buenos Aires. Actualmente, como todo futbolista, se encuentra a la espera del retorno del fútbol parado por el Covid-19.

Heber escribió en los diferentes equipos en los que jugó una historia propia. Y esa historia viene de la mano de los títulos que logró en esas instituciones. “Gracias a Dios tuve varios títulos. Salí  campeón con Sportivo Comercio, Talleres GB, Unión Lugones. Eso me dio la posibilidad de jugar varios torneos federales como premio por ser campeón con esos equipos”, recordó.

De todos los clubes en los que jugó hay dos que resultan muy especiales para él: Sportivo Comercio de Herrera donde le brindaron la posibilidad de mostrarse por primera vez  y Talleres GB, por lo que significó representar a su ciudad en los torneos del Interior. “En esos lugares me sentí muy cómodo y contento por todo lo logrado y si bien no se pudo ascender, creo que se hizo un muy buen papel siempre”.

“El fútbol me dio todo. Desde conocer gente increíble, amigos, lugares hasta jugar contra rivales de los más conocidos en Santiago y aparte de todo, me ayudó a construir mi casa y lograr el trabajo que tengo actualmente, gracias a una persona que conocí aquí en el club Unión de Carabelas, dónde jugué”, relató.

Al momento de definirse como futbolista, Heber contó que fue cambiando a medida que iba creciendo. “Empecé por afuera, de win, jugué de 9, pero al último termine jugando atrás del 9. Me siento más cómodo teniendo el panorama de frente y me gusta asistir. No tanto como hacer goles pero me gusta. “Soy un jugador que le gusta el buen fútbol y los lujos pero también se ponerme el overol y meter cuando el equipo lo necesita”, describió.

Le preguntamos al delantero sobre sus goles más recordados. “¡Que pregunta!”, respondió y mencionó dos grabados a fuego en su mente. “Creo que sin dudas el gol a Sportivo Dora en la final de la Liga, casi terminando el partido, de chilena”. Y agregó: “El mejor fue el que le hice a Mitre de Dora. El último para ganar la final de la liguilla. De volea vistiendo la camiseta de Talleres GB y con ese clasificamos al último torneo federal. Esa vez ganamos por 3 a 2”, rememoró.

Entre las grandes anécdotas que le permitió vivir el fútbol destaca el “Huaicondazo” en el que el Ferroviario añatuyense eliminó a Estudiantes de Huaico Hondo desde los penales en su propia cancha y ante su público, que se preparaba para celebrar su Centenario de vida. Fue una noche histórica para el fútbol añatuyense y para los que integraban el plantel de Talleres, que para poder salir del estadio tuvo que esperar varias horas y ser escoltado por numerosos policías por el enojo de los simpatizantes del elenco capitalino. “Recuerdo que le arruinamos la fiesta pero para nosotros fue algo muy lindo porque éramos un equipo totalmente amateur. Casi nos linchan y tuvimos que salir como a las dos de la madrugada. Después jugamos en Tucumán y quedamos eliminados pero la pasamos muy bien con todos los que formábamos parte de este plantel”, relató Heber.

Tras tantas vivencias Heber tuvo graves lesiones que pusieron en duda su continuidad. “Tuve que atravesar el haberme quebrado un tobillo y eso me ayudó mucho porque mi familia no quería saber nada con que vuelva a jugar pero sin embargo, puse lo mejor de mí y volví a los cinco meses. Después las cosas se fueron dando solas gracias a Dios”, relató.

¿Cómo se dio la posibilidad de jugar tan lejos de su querido barrio La Merced? “Me vine a Pergamino cuando nació mi hija y mi cuñado jugaba ahí así que me llevó. Encontré gente increíble la verdad. No pudo lograr ningún título jugando fuera de Añatuya. En Ceres estuve cerca y perdimos la semifinal y aquí jugué poco pero el fútbol da muchas posibilidades”, asegura.

En la actualidad espera seguir jugando en la Liga de Salto. “Aquí no jugué mucho pero creo que es positivo lo que hice. Convertí goles y creo que jugué bien”, destacó.

“Ahora como te decía estoy parado y no me cure de la pubalgia que arrastró que me hizo bajar mucho mí rendimiento. Incluso me llevo a lesionarme muy seguido pero por ahora le doy prioridad al trabajo. Ya con mi hija la cosa cambia”, explicó.

Heber quiso dejar su mensaje para las nuevas generaciones de futbolistas añatuyenses. “Capaz suene trillado pero como dicen el tren pasa una sola vez. Yo no me subí así que aprovechen y dedíquense de lleno a esto qué es lo más lindo que hay. Ojalá algún día podamos ver chicos de la ciudad jugando en un club de primera, es algo que no está lejos con la calidad de jugadores que tenemos”.

Finalmente el añatuyense dejó agradecimientos: “El agradecimiento va para mí familia obviamente y amigos que me apoyaron, después para dos familias en Herrera  como la familia de “Chiqui” Pajon y de don “Ruly” Zerda y en Añatuya a mí amigo Darío Vargas y su papá don «Chuchi», quien me formó de chico como jugador, y después a todos los que me brindaron lo mejor en dónde jugué”.

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