Selva, en pausa política: sin nombres fuertes y con final abierto rumbo a 2026
A medida que se acercan las elecciones municipales de 2026, la ciudad de Selva atraviesa uno de los escenarios políticos más inciertos de los últimos años. La salida del actual intendente, Enrique Bertolino, no solo marca el fin de un ciclo de gestión, sino que deja un vacío de liderazgo que, por ahora, ningún espacio logra ocupar con claridad.
El dato central es contundente: habrá renovación sí o sí. Y en ese contexto, lo que debería ser una transición ordenada se transformó en un tablero completamente abierto, donde todos los sectores parecen medir cada paso con cautela, sin arriesgar nombres ni definiciones concretas.
Una ciudad sin candidatos firmes
A diferencia de otros procesos electorales, donde las figuras comenzaban a perfilarse con anticipación, en Selva hoy no hay liderazgos consolidados que encabecen la carrera por la intendencia. Ni el oficialismo ni la oposición han logrado instalar candidatos con volumen político suficiente como para ordenar el escenario.
Este vacío genera una situación particular: la elección está “para cualquiera”. Sin un heredero natural del actual intendente ni una figura opositora dominante, el resultado aparece más impredecible que nunca.
Oposición en construcción y sin definiciones
Desde espacios como el Frente Encuentro Cívico y el MEP, el discurso es similar: participación confirmada, pero candidaturas en evaluación. Ambos sectores reconocen el momento como prematuro para definiciones, aunque admiten que trabajan en el armado territorial y en la construcción de acuerdos.
En el caso de Encuentro Cívico, la apuesta pasa por fortalecer un esquema colectivo antes que impulsar nombres propios, mientras que el MEP mantiene su foco en el Concejo Deliberante y en una estrategia silenciosa de crecimiento.
Sin embargo, más allá de los discursos, lo cierto es que ninguno de estos espacios ha logrado aún capitalizar el escenario abierto con una figura competitiva que despierte consenso o expectativa en el electorado.
El oficialismo, entre la gestión y el hermetismo
Por el lado del oficialismo, el panorama no es más claro. El municipio mantiene un fuerte hermetismo respecto a lo electoral, con un intendente concentrado en la gestión y sin señales públicas sobre posibles sucesores.
Puertas adentro, se sabe que existen mediciones y análisis, pero hacia afuera no hay definiciones. Esa falta de conducción visible también alimenta la incertidumbre general.
La gran incógnita es si el espacio logrará ordenar una candidatura competitiva que garantice continuidad o si, por el contrario, la falta de una figura fuerte abrirá la puerta a una alternancia.
Un escenario totalmente abierto
Con este panorama, Selva se encamina a una elección atípica, donde las estructuras tradicionales parecen diluirse y donde el factor sorpresa puede ser determinante.
La ausencia de liderazgos claros, sumada a la renovación obligada, genera un clima político donde cualquier movimiento puede cambiar el rumbo de la elección. Incluso no se descarta la aparición de nuevos actores o figuras emergentes que capitalicen el desencanto o la falta de referencias.
Hoy, la política en Selva se juega en silencio, en reuniones cerradas y estrategias que aún no salen a la luz. Mientras tanto, la sociedad observa y espera.
Porque, a diferencia de otros años, esta vez no hay un candidato a vencer.
Hay, simplemente, una elección abierta.





