Monte Quemado avanza con un proyecto histórico para desalinizar agua y mejorar la vida rural
Un plan piloto de desalinización busca mejorar la calidad del agua y transformar la vida de comunidades del interior santiagueño afectadas por altos niveles de salinidad y arsénico.
Monte Quemado vuelve a posicionarse en el centro de una iniciativa estratégica que podría marcar un antes y un después en el acceso al agua en el interior profundo de Santiago del Estero. Se trata del proyecto “Desalinización Piloto en Monte Quemado”, una propuesta innovadora que apunta a mejorar la calidad del agua subterránea en comunidades rurales históricamente afectadas por la presencia de sales y arsénico.
En este marco, el intendente Felipe Cisneros encabezó una reunión de trabajo junto a representantes de la empresa GUIIAA Agua y Ambiente SAS, la Fundación AVINA y equipos técnicos de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), quienes integran este ambicioso plan.
Durante la jornada participaron también la Lic. María del Carmen García, el Dr. Adrián Brunini y el Dr. Daniel Del Cogliano, además de funcionarios municipales como la secretaria de Ambiente y Asuntos Rurales, Ing. Yudhit Gómez, y el presidente del Honorable Concejo Deliberante, Ing. Tito Verón.
Como parte de las primeras acciones concretas, se realizó una recorrida territorial en distintos parajes rurales —Nueva Esperanza, La Firmeza, El 68 y Bella Vista— donde se avanzó en la toma de muestras de agua subterránea para analizar sus niveles de salinidad. Este relevamiento permitirá definir los puntos más adecuados para implementar el sistema piloto.
La problemática del agua en Monte Quemado no es nueva: en amplias zonas del territorio, el recurso disponible presenta altos niveles de sales y arsénico, lo que limita tanto el consumo humano como el desarrollo productivo. Frente a este escenario, la incorporación de tecnología de desalinización aparece como una alternativa concreta y necesaria.
El proyecto no solo apunta a mejorar la calidad del agua, sino también a generar un impacto directo en la salud, la producción y la calidad de vida de las familias rurales. En este sentido, se trata de una iniciativa que combina innovación tecnológica, articulación institucional y un fuerte compromiso con el desarrollo territorial.

De avanzar con éxito, esta experiencia piloto podría replicarse en otras localidades del norte santiagueño, consolidando a Monte Quemado como un punto de referencia en soluciones hídricas para regiones con problemáticas similares.
Con este tipo de políticas, el interior provincial da un paso firme hacia un futuro más equitativo, donde el acceso al agua segura deje de ser una limitación y se convierta en un derecho garantizado para todos.





