Obra pública con sentido social: “Hay que priorizar, pero no frenar la educación”, afirmó Elias Suárez
Educación y obra pública: una apuesta al futuro en tiempos de restricción
En un escenario nacional signado por la incertidumbre económica, el ajuste del gasto y la parálisis de numerosos proyectos de infraestructura, la decisión de sostener la inversión en obra pública vinculada a la educación adquiere un valor político y social que trasciende lo coyuntural. La reciente recorrida del gobernador Elías Suárez por la obra del nuevo edificio de la Escuela Provincial N° 646 “Los Pinos” y del Jardín de Infantes N° 87 “Mi Castillo Encantado”, en la ciudad de La Banda, se inscribe en esa lógica: priorizar lo esencial aun cuando el contexto impone límites.

Con un avance superior al 80%, el complejo educativo que se levanta en el barrio Villa Raquel no es una obra menor. Se trata de una infraestructura moderna, planificada en un predio de más de 8.500 metros cuadrados, que contempla aulas, talleres, espacios de recursos, comedor, áreas administrativas y sectores de recreación. En términos concretos, beneficiará a más de 700 alumnos, pero en términos simbólicos representa algo más profundo: la convicción de que la educación sigue siendo una política de Estado y no una variable de ajuste.
Las palabras del gobernador durante la visita fueron claras y prudentes, lejos de la grandilocuencia. Reconoció el momento difícil que atraviesa el país, habló de la necesidad de priorizar, pero también dejó en claro una orientación: garantizar que los recursos lleguen a la gente y que las obras se concreten en tiempo y forma. Ese equilibrio discursivo refleja una posición política que busca sostener la gestión sin desconocer la realidad, pero sin resignar objetivos estratégicos.
Invertir en educación no solo implica levantar paredes. Es una apuesta a largo plazo que impacta en la inclusión social, en la formación de la juventud y en la construcción de oportunidades reales para las próximas generaciones. En provincias como Santiago del Estero, donde la escuela cumple además un rol comunitario central, estas decisiones adquieren una relevancia aún mayor.

La obra pública orientada al sistema educativo también dinamiza la economía local, genera empleo y fortalece el entramado social. En ese sentido, la continuidad de proyectos como el de Villa Raquel muestra una línea de gestión que, con moderación y pragmatismo, elige no detenerse pese a las dificultades.
En tiempos donde abundan los discursos de recorte y repliegue, sostener una política de inversión educativa es, en sí misma, una definición. No resuelve todos los problemas, pero marca un rumbo: el de pensar el presente con la mirada puesta en el futuro, convencidos de que capacitar, educar e incentivar a la juventud sigue siendo la base más sólida para el desarrollo de la provincia.





