Pinto: conmoción por la muerte de una joven abogada que había denunciado a su expareja por violencia y difusión de material íntimo
La ciudad de Pinto atraviesa horas de profunda conmoción y dolor tras conocerse el fallecimiento de la abogada Verónica Shadia Altamirano, de 29 años, quien fue hallada sin vida el pasado sábado 11 en inmediaciones de su domicilio. La noticia sacudió a toda la comunidad, donde la joven era ampliamente conocida no solo por su labor profesional, sino también por su actividad como profesora de danzas.

Con el correr de las horas, comenzaron a trascender detalles que profundizan el impacto del caso. Según se supo, Altamirano había radicado una denuncia el 1 de marzo de este año contra su expareja, a quien acusó de ejercer violencia física, psicológica y sexual, además de haber difundido un video íntimo sin su consentimiento.
La presentación fue realizada a las 19.45 en la Comisaría 17 de Pinto. En su denuncia, la joven relató que la relación había sido intermitente y marcada por episodios de conflicto, hasta que el 26 de febrero decidió ponerle fin de manera definitiva debido a situaciones que describió como “insostenibles”.
En ese contexto, la letrada expuso que tomó conocimiento, a través de un amigo, de que su expareja habría mostrado imágenes íntimas en reuniones y, posteriormente, las habría enviado a un grupo de WhatsApp, lo que derivó en una grave vulneración de su intimidad. Asimismo, dejó constancia de amenazas recibidas cada vez que manifestaba su intención de denunciarlo.
En su declaración, Altamirano también advirtió que el acusado habría tenido comportamientos similares con otras exparejas, lo que encendía aún más la preocupación por la reiteración de estas conductas.
Pese al hermetismo que rodea la causa, el caso generó una fuerte repercusión en Pinto, donde vecinos, allegados y conocidos expresaron su consternación ante lo sucedido. La joven fue hallada por su padre, Luis Guerrero Altamirano, un reconocido odontólogo de la zona, en una escena que profundizó el dolor de toda la comunidad.
El hecho vuelve a poner en el centro del debate la problemática de la violencia de género, el hostigamiento y la difusión no consentida de material íntimo, situaciones que afectan gravemente la integridad de las víctimas.
Mientras la Justicia avanza con las actuaciones correspondientes, la ciudad de Pinto permanece atravesada por el impacto de una pérdida que deja interrogantes y un profundo llamado a la reflexión social.





