“Bañados por la luz”: el nuevo vitral que llena de fe y esperanza a la Catedral de Añatuya
La comunidad católica de Añatuya vive días de profunda emoción y orgullo con la inauguración y bendición del nuevo vitral de la parroquia Catedral, una obra cargada de espiritualidad, simbolismo y belleza artística que ya se convirtió en uno de los grandes patrimonios religiosos de la diócesis.
Bajo el nombre “Bañados por la luz: un mar de colores para una Iglesia viva”, el vitral expresa la identidad de una Iglesia unida en la diversidad, donde cada color y cada forma representan los distintos dones, caminos y vocaciones que confluyen en una misma fe y en un mismo amor cristiano.
Desde el Obispado de Añatuya, monseñor José Luis Corral destacó el profundo significado espiritual de la obra y remarcó que el conjunto artístico refleja cómo “distintos dones y caminos pueden converger en una misma fe y en un mismo amor”.

En el centro del vitral resplandece la figura del Cristo Crucificado, uniendo el misterio del dolor y la cruz con la luz de la Pascua y la esperanza de la resurrección. La imagen transmite un poderoso mensaje de fe para toda la comunidad creyente: el sufrimiento y la entrega nunca tienen la última palabra, porque siempre son atravesados por la vida nueva que brota de Cristo resucitado.
Uno de los aspectos más emotivos de esta obra es que el Cristo crucificado fue pintado por las monjas del Monasterio Madre de Dios de Añatuya, quienes aportaron su delicadeza artística y profunda espiritualidad para plasmar el amor entregado de Jesús en cada detalle de la imagen.
“Todo el conjunto se encuentra centrado en Jesucristo, luz verdadera que ilumina la vida de su pueblo. Desde Él brota la claridad que anima, guía y da sentido a nuestra misión como comunidad creyente”, expresó el obispo.
Asimismo, destacó que así como el vitral recibe la luz exterior para reflejarla dentro del templo, también los cristianos están llamados a dejarse iluminar por Dios para transparentar su presencia y su amor hacia los demás.
La obra fue donada generosamente por una persona de Buenos Aires que mantiene un profundo cariño por la Diócesis de Añatuya y por quien fuera su primer obispo, monseñor Jorge Gottau, figura histórica y símbolo de entrega pastoral en el interior santiagueño.
Desde el Obispado también agradecieron especialmente a todos los donantes y colaboradores que hicieron posible el traslado y la colocación del vitral, resaltando el trabajo de Roberto Ismail, encargado de la herrería y gran parte de la instalación, junto con Diego González, quien colaboró activamente en la concreción del proyecto.
La bendición del vitral se realizó durante el domingo de Pentecostés, en un marco profundamente significativo para la Iglesia, ya que simboliza la acción renovadora del Espíritu Santo sobre la comunidad cristiana.
Con esta incorporación, la Catedral de Añatuya no solo embellece su templo, sino que también fortalece su identidad espiritual en el marco de los 65 años de creación de la diócesis, una celebración que encuentra a todo el pueblo católico unido en acción de gracias por el camino recorrido, la fe compartida y la misión evangelizadora que continúa viva en cada rincón del interior santiagueño.





