“Un Pelito de Esperanza”: solidaridad y acompañamiento para pacientes oncológicos en Santiago
No presta dinero ni cobra intereses. Su capital se construye con cabello donado, manos solidarias y tiempo. “Un Pelito de Esperanza” acompaña a mujeres y niñas que atraviesan tratamientos oncológicos y encontró en la Municipalidad de la Capital un espacio para visibilizar una tarea silenciosa que devuelve autoestima, contención y esperanza.
Hay bancos donde se cuentan billetes y otros donde lo verdaderamente valioso no entra en ninguna caja fuerte. En Santiago del Estero funciona uno de estos últimos: un banco solidario en el que cada mechón de cabello puede terminar convertido en una peluca y, sobre todo, en una caricia para alguien que atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida.

La intendenta de la Capital, Norma Fuentes, recibió en su despacho a integrantes de la comisión directiva de “Un Pelito de Esperanza”, institución dedicada a confeccionar y entregar en préstamo, de manera gratuita, pelucas destinadas a mujeres y niñas que se encuentran bajo tratamiento oncológico.
Participaron del encuentro la presidenta de la organización, Alicia Roldán, junto a las vocales Elizabeth Pece, Adriana Cornejo, Adriana Navarro y Constanza Arriazu. Por parte de la Municipalidad estuvieron también el secretario de Coordinación, Mario Benavente, y el secretario de Gobierno, Walter Medina Salomón.
Del cabello a un gesto que cambia mucho más que una imagen
El trabajo de “Un Pelito de Esperanza” comienza muchas veces con una decisión sencilla pero profundamente solidaria: alguien se corta el cabello y decide donarlo.
Desde allí comienza un proceso que requiere tiempo, dedicación y trabajo artesanal hasta transformar ese cabello en una peluca. Finalmente llega el momento más importante: la entrega a quien la necesita.
Las pelucas son otorgadas en calidad de préstamo y sin ningún costo durante el tratamiento. De esta manera, el banco puede mantener activo un circuito solidario que permite que una misma peluca pueda acompañar distintas historias a lo largo del tiempo.
Porque detrás de cada una hay mucho más que cabello. Hay autoestima, seguridad, acompañamiento y la posibilidad de volver a mirarse al espejo sintiéndose un poco más fuerte.
El municipio y el valor de acompañar a quienes ayudan
La reunión con la intendenta Norma Fuentes permitió poner en primer plano una tarea comunitaria que muchas veces se desarrolla lejos de los grandes anuncios, pero que tiene un enorme impacto social.
El encuentro también refleja la importancia de que el Municipio de la Capital mantenga vínculos y espacios de diálogo con organizaciones de la sociedad civil que trabajan diariamente en contacto directo con vecinos que atraviesan situaciones difíciles.
Visibilizar estas iniciativas ayuda a ampliar la cadena solidaria: permite que más santiagueños conozcan dónde puede terminar aquel cabello que alguna vez pensaron cortar y donar, y comprendan que detrás de ese pequeño gesto existe todo un entramado de personas dispuestas a transformarlo en ayuda.

Un préstamo que se devuelve con esperanza
“Un Pelito de Esperanza” tiene algo particular: presta, pero no dinero. Tampoco existen cuotas, intereses ni vencimientos.
Presta una peluca durante el tiempo en que una persona la necesita.
Y en ese recorrido ocurre algo difícil de medir: un mechón donado por alguien que quizás nunca conocerá a su destinataria termina acompañando a una mujer o una niña durante una etapa compleja de su vida.
Ese es el verdadero patrimonio de este banco santiagueño: la solidaridad convertida en esperanza. Y cada persona que dona su cabello, cada voluntaria que trabaja para transformarlo y cada institución que ayuda a visibilizar la tarea contribuyen a que ese patrimonio siga creciendo.




