“Añatuya sufre y se inunda cada vez más: caños rotos, calles deterioradas y reclamos sin respuesta”
La situación del servicio de agua potable se ha convertido en uno de los principales motivos de preocupación y malestar para numerosos vecinos de Añatuya. En diferentes sectores de la ciudad pueden observarse pérdidas que mantienen calles anegadas, generan acumulaciones permanentes de agua y provocan daños sobre calzadas, veredas y espacios públicos.
Añatuya está harta. Harta de convivir con calles que parecen ríos, con veredas destruidas, con el olor a agua estancada y con la mentira permanente de que «son napas» o «son pérdidas particulares».
La prueba más contundente la dio la propia empresa cuando se cortó el suministro de agua dos días enteros en toda la ciudad, Añatuya apareció seca. Ni una calle inundada, ni un charco. Seca. La postal que todos esperamos todos los días. Segun los informes municipales no queda alguna duda de que el agua que nos inunda es de RED.
Los vecinos ya no reclaman, suplican. El Municipio reclama. Las instituciones intermedias reclaman. Las escuelas que tienen su frente convertido en un pantano reclaman. Y del otro lado, solo hay silencio ensordecedor por parte de Aguas de Santiago y una ausencia total del ERSAC, el ente que debería controlar y hacer cumplir los pedidos.
El problema dejó de ser presentado por los vecinos como una sucesión de inconvenientes aislados. La reiteración de roturas y pérdidas alimenta el reclamo por una intervención integral sobre una infraestructura que, según denuncian, necesita reparaciones e inversiones.
A ello se suma otro factor que profundiza el malestar: la falta de respuestas concretas que los reclamantes atribuyen tanto a Aguas de Santiago, prestadora del servicio, como al Ente Regulador de los Servicios de Agua y Cloacas (ERSAC).
El dato que reavivó la polémica
Uno de los argumentos que sostienen los vecinos para atribuir buena parte del agua acumulada a pérdidas de la red surgió durante una reciente interrupción general del suministro.
Según testimonios recogidos en la ciudad, durante aproximadamente dos días en los que el servicio permaneció cortado, numerosos sectores habitualmente afectados por agua en las calles quedaron secos.
La situación reavivó el cuestionamiento a explicaciones que atribuyen determinados anegamientos a las napas subterráneas o a pérdidas domiciliarias particulares.
Para los vecinos, la coincidencia entre el corte del suministro y la desaparición del agua superficial constituye un fuerte indicio de que existen pérdidas provenientes de la red. Sin embargo, determinar técnicamente el origen de cada filtración requiere inspecciones y estudios de la empresa prestadora y de los organismos competentes.
Calles y veredas afectadas
El problema no se limita al desperdicio de agua potable.
La presencia constante de agua puede deteriorar progresivamente la infraestructura urbana. Vecinos advierten sobre sectores donde el líquido corre debajo o sobre el pavimento, afecta la base de las calles y termina provocando hundimientos, baches y roturas.
También hay veredas afectadas y frentes de viviendas, comercios e instituciones donde transitar se vuelve complicado debido a la formación de barro y charcos permanentes.
Particular preocupación generan las pérdidas ubicadas en inmediaciones de establecimientos educativos y otros lugares de circulación cotidiana.
Mientras tanto, miles de litros de agua potable pueden perderse diariamente cuando una rotura permanece durante semanas o meses sin una reparación definitiva, una situación especialmente sensible para una ciudad que históricamente ha debido prestar particular atención al abastecimiento de agua.
Reclamos que se acumulan
Vecinos sostienen que se realizaron reiteradas presentaciones acompañadas por fotografías, videos y pedidos de intervención. También existen reclamos provenientes de instituciones y distintos sectores de la comunidad.
El planteo central ya no pasa solamente por reparar una pérdida puntual.
Lo que Añatuya reclama es una evaluación integral del estado de la red, la identificación de los sectores más comprometidos, un cronograma de reparaciones y, fundamentalmente, inversiones que permitan evitar que los mismos problemas vuelvan a aparecer semanas después.
En ese escenario, también crecen los cuestionamientos hacia el ERSAC. Como organismo regulador, los vecinos esperan que intervenga frente a las denuncias, controle el cumplimiento de las obligaciones de la prestadora y determine las medidas correspondientes cuando existan deficiencias en el servicio.
Una ciudad que pide respuestas
La problemática adquiere todavía mayor dimensión porque el agua potable constituye un recurso esencial y porque las pérdidas no solamente representan un inconveniente para quienes viven frente a un caño averiado.
Cuando una fuga permanece durante meses, las consecuencias se multiplican: se desperdicia agua, se deteriora la infraestructura urbana, aumentan los costos de reparación y empeora la calidad de vida de quienes deben convivir diariamente con calles anegadas.
Por eso, el reclamo que atraviesa hoy a distintos sectores de Añatuya es concreto: reparar las pérdidas existentes, renovar los tramos deteriorados de la red y establecer mecanismos de respuesta más rápidos ante las denuncias.
También se reclama una actuación visible del organismo regulador y explicaciones públicas acerca del estado actual de la infraestructura, las inversiones realizadas y las obras previstas para la ciudad.
Añatuya necesita conocer, además, cuál es el diagnóstico técnico sobre una problemática que se repite desde hace meses y qué planificación existe para solucionarla definitivamente.
Porque detrás de cada calle inundada hay vecinos que no pueden ingresar normalmente a sus viviendas, comerciantes afectados, instituciones rodeadas de agua y una infraestructura urbana que continúa deteriorándose.
La comunidad ya hizo visible el problema. Ahora espera respuestas, controles y soluciones.




