El sueño de “El Polaco” comienza a echar raíces en Bandera: su nombre quedará unido para siempre a la salud animal

El Concejo Deliberante aprobó por unanimidad que el Centro de Atención Primaria de Salud Animal lleve el nombre de Eduardo Groh Riemersma. La decisión no representa solamente un homenaje: convierte en política pública parte del legado de un hombre que soñó con garantizar atención y protección para todos los animales.

Hay personas que se marchan demasiado pronto, pero dejan sembradas ideas capaces de sobrevivirlas. Eduardo Groh Riemersma, el querido “Polaco”, fue una de ellas. Su repentina muerte provocó una profunda conmoción en Bandera y en toda la provincia, pero también despertó una decisión colectiva: transformar el dolor en compromiso y evitar que su obra se detenga.

imagen de archivo

En ese contexto, el Concejo Deliberante de Bandera aprobó por unanimidad la Ordenanza Nº 10/2026, mediante la cual el Centro de Atención Primaria de Salud Animal (CAPSA) pasará a denominarse oficialmente “Centro de Atención Primaria de Salud Animal Eduardo Groh Riemersma ‘El Polaco’”.

La medida fue respaldada por la totalidad de los concejales y constituye uno de los reconocimientos más significativos que podía realizar su ciudad natal. El nombre de quien dedicó gran parte de su vida a rescatar animales quedará unido a una institución creada precisamente para cuidarlos.

Sin embargo, detrás de la nueva denominación existe algo mucho más profundo que una placa o un acto protocolar. Se encuentra el sueño de “El Polaco”: que ningún animal quedara desamparado por falta de atención, recursos o sensibilidad humana.

Un sueño nacido en Bandera

La historia de Eduardo y su lucha por los animales comenzó en Bandera. Fue allí donde, en 2006, dio los primeros pasos de una experiencia que posteriormente se convertiría en “El Montecito de los Canichones”, uno de los refugios más reconocidos de Santiago del Estero.

Lo que nació como una respuesta personal frente al abandono terminó transformándose en una verdadera misión de vida. Perros enfermos, lastimados, discapacitados o arrojados a la calle encontraron en “El Polaco” alimento, asistencia veterinaria, protección y una segunda oportunidad.

Pero su obra nunca se limitó exclusivamente a los perros. A lo largo de los años también acudió en ayuda de gatos, burros, tortugas y de cuanto animal atravesara una situación de sufrimiento. Para Eduardo no existían vidas menores ni casos sin importancia: cada rescate era una batalla que merecía ser librada.

Su trabajo requirió esfuerzo, tiempo, recursos y enormes renunciamientos personales. También necesitó de una sensibilidad especial para observar aquello que muchas veces la sociedad prefiere no mirar.

De esa forma, “El Polaco” no solamente salvó cientos de animales. También produjo un cambio cultural: enseñó que protegerlos es una responsabilidad comunitaria y que la compasión debe convertirse en acciones concretas.

Mucho más que ponerle un nombre

La decisión del Concejo Deliberante adquiere un fuerte valor simbólico porque el CAPSA está relacionado directamente con la causa que marcó la vida de Eduardo. El establecimiento fue inaugurado durante la gestión del exintendente Guillermo Novara y tuvo al propio “Polaco” como protagonista de aquel momento.

Por esa razón, la ordenanza no aparece como un reconocimiento aislado. Cierra un círculo profundamente emotivo: el hombre que comenzó rescatando animales en las calles de Bandera regresará simbólicamente a un espacio público destinado a protegerlos.

La denominación oficial será incorporada a la cartelería, la documentación institucional y los registros municipales. Además, se colocará una placa recordatoria en un lugar destacado del establecimiento.

La inscripción propuesta lo define como hijo de Bandera y fundador de El Montecito de los Canichones, recordando que convirtió la solidaridad y el amor por los animales en una auténtica misión de vida.

El Departamento Ejecutivo Municipal también quedó facultado para organizar el acto público de imposición del nombre. Serán invitados sus familiares, representantes del refugio, organizaciones proteccionistas, instituciones intermedias y vecinos de la ciudad.

Será, seguramente, una ceremonia cargada de emociones. Pero deberá ser también una jornada para mirar hacia adelante y preguntarse de qué manera continuará la obra que Eduardo dejó en marcha.

Del homenaje a una política permanente

Una de las facetas más valiosas del proyecto es que vincula la memoria de “El Polaco” con una institución pública. Su legado dejará de depender únicamente del recuerdo de quienes lo conocieron y comenzará a formar parte de la identidad institucional de Bandera.

Cada persona que llegue al centro con un animal enfermo; cada campaña de vacunación, castración o adopción; cada acción de prevención y tenencia responsable que allí se realice llevará, de alguna manera, su impronta.

Ese es el verdadero desafío que plantea la ordenanza: que el nombre no sea solamente una expresión de afecto, sino una guía para profundizar las políticas de protección animal.

“El Polaco” soñaba con una atención veterinaria accesible y con una sociedad capaz de asumir que los animales también necesitan del compromiso del Estado y de la comunidad. Imponer su nombre al CAPSA representa un punto de partida para sostener esa visión y proyectarla hacia el futuro.

Bandera tiene ahora la posibilidad de convertirse en una referencia provincial en materia de salud animal, campañas de castración, prevención del abandono, educación, adopción responsable y acompañamiento a los proteccionistas.

La infraestructura, la participación profesional, el respaldo institucional y la colaboración de los vecinos serán fundamentales para que ese sueño continúe creciendo.

Un legado que interpela a toda la provincia

La obra de Eduardo trascendió ampliamente los límites de su ciudad. El Montecito de los Canichones se convirtió en un símbolo del proteccionismo santiagueño y logró movilizar a miles de personas dentro y fuera de la provincia.

Su mensaje fue sencillo, pero poderoso: mirar al que sufre y actuar.

Por eso, el reconocimiento aprobado en Bandera también puede ser interpretado como una invitación para otros municipios. El cuidado animal requiere políticas públicas sostenidas, presupuestos, programas educativos, esterilizaciones, controles sanitarios y lugares adecuados para la atención.

Los refugios y voluntarios cumplen una tarea inmensa, pero no deberían enfrentar solos una problemática que compromete a toda la sociedad.

En ese sentido, la figura de “El Polaco” puede convertirse en una bandera común para promover una transformación más amplia. Su nombre podría inspirar nuevas iniciativas y abrir el debate provincial sobre la necesidad de fortalecer la atención veterinaria pública y la protección de animales en situación de vulnerabilidad.

El dolor convertido en esperanza

Eduardo Groh Riemersma falleció trágicamente el 27 de agosto de 2026. Su partida dejó un vacío imposible de llenar entre sus familiares, amigos, vecinos y quienes compartieron con él la lucha por los animales.

Bandera perdió a uno de sus hijos más queridos. Sin embargo, la ciudad decidió responder rápidamente y con unidad. Todos los bloques del Concejo Deliberante acompañaron una iniciativa que supera las diferencias políticas y representa un sentimiento compartido por la comunidad.

En momentos en los que muchas discusiones públicas parecen dividir, la causa de “El Polaco” consiguió reunir. Esa unanimidad también habla de la dimensión humana de su legado.

La Ordenanza Nº 10/2026 no devolverá su presencia ni aliviará por completo el dolor de quienes lo amaron. Pero permitirá que su nombre siga pronunciándose allí donde un animal encuentre asistencia, protección y una oportunidad para continuar viviendo.

Quizás esa sea la manera más auténtica de recordarlo.

Porque “El Polaco” no soñaba con monumentos. Soñaba con animales cuidados, con menos abandono y con seres humanos capaces de comprometerse. Bandera acaba de dar un paso para que aquel sueño no desaparezca con su partida.

Desde ahora, cada puerta que se abra en el Centro de Atención Primaria de Salud Animal “Eduardo Groh Riemersma – El Polaco” será también una forma de mantener abierta la obra que comenzó hace veinte años.

El hombre se fue, pero su causa permanece. Y en su ciudad natal, el amor que convirtió en misión comienza a transformarse en un legado para siempre.

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