La carne vuelve a golpear el bolsillo: algunos cortes ya superan los $20.000 y las familias cambian sus hábitos de consumo
El precio de la carne vacuna vuelve a encender las alarmas en Santiago del Estero. Advierten que determinados cortes ya superan los $20.000 por kilo. El nuevo escenario obliga a los consumidores a buscar alternativas y abre interrogantes sobre las ventas, la rentabilidad de las carnicerías y el costo de la alimentación familiar.
La carne vacuna vuelve a convertirse en uno de los productos más sensibles para la economía de los hogares santiagueños.
Los precios observados en el mercado comienzan a mostrar niveles que resultan cada vez más difíciles de sostener para muchas familias.
Según la información difundida este jueves, existen cortes que se comercializan por encima de los $20.000 por kilo.
El dato obliga a mirar nuevamente una pregunta que atraviesa la vida cotidiana: cuánto cuesta hoy sostener una alimentación basada en carne vacuna.
Un producto tradicional cada vez más caro
La carne ocupa un lugar histórico en la dieta argentina.
Pero cada incremento modifica los hábitos de compra.
Algunas familias reducen la cantidad.
Otras cambian cortes premium por alternativas más económicas.
También aumenta el consumo de pollo, cerdo, huevos y otros alimentos que permiten incorporar proteínas con menor gasto.
El cambio de hábitos ya forma parte del comportamiento comercial.
No necesariamente porque los consumidores quieran modificar su dieta, sino porque deben adaptarse al presupuesto disponible.
El precio tiene muchas explicaciones
El valor final que paga el consumidor no depende de un único factor.
La hacienda, los frigoríficos, el transporte, los costos comerciales, la energía y los alquileres forman parte de la cadena.
Cada incremento puede trasladarse al mostrador.
La situación merece especial atención en Santiago del Estero por las distancias entre centros productivos, frigoríficos y puntos de venta.
También existen diferencias entre Capital y las ciudades del interior.
Un mismo corte puede tener distintos precios según la localidad y el proveedor.
Antecedentes de fuertes aumentos
Durante el año ya se habían registrado incrementos importantes.
Un relevamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina difundido meses atrás había mostrado una suba interanual del 66,16% en Santiago del Estero.
Ese dato corresponde a julio y no representa una medición actual.
Sin embargo, permite observar la magnitud del proceso inflacionario acumulado.
La aparición de cortes por encima de $20.000 vuelve a poner la discusión en primer plano.
Las carnicerías también sienten la caída del consumo
El aumento de precios no beneficia necesariamente al comerciante.
Una carnicería puede vender menos kilos aunque facture más dinero nominalmente.
Eso significa que debe afrontar mayores costos con menor volumen de ventas.
Para muchos negocios familiares, esa situación se vuelve compleja.
Necesitan mantener mercadería, pagar servicios, alquileres y salarios.
Pero al mismo tiempo enfrentan consumidores que compran menos.
El interior tiene su propia realidad
La situación merece un relevamiento más amplio.
Bandera, Quimilí, Añatuya, Frías, Fernández y Las Termas pueden mostrar realidades distintas.
La disponibilidad de proveedores y el costo logístico influyen directamente en los precios.
Por eso, conocer solamente el valor de Capital no alcanza para describir lo que sucede en toda la provincia.
El fin de año puede sumar presión
El último trimestre suele tener mayor demanda por las celebraciones familiares.
Si los precios continúan subiendo, las familias pueden modificar todavía más sus decisiones.
Los asados, cenas familiares y reuniones de fin de año podrían quedar condicionados por el costo de los alimentos.
Todavía no existen certezas sobre la evolución de los precios para diciembre.
Pero la situación actual ya genera preocupación.
Una investigación que debe ir al mostrador
Para medir el verdadero impacto será necesario realizar un relevamiento propio.
Vacío, matambre, asado, nalga, cuadrada y carne picada pueden servir como referencia.
Comparar precios entre Capital, La Banda y el interior permitirá conocer con mayor precisión la situación.
También será importante preguntar a los carniceros cuánto disminuyeron las cantidades vendidas.
El problema no es únicamente que algunos cortes superen los $20.000.
El verdadero problema es cuánto de su ingreso debe destinar una familia para mantener un consumo que durante décadas formó parte de la mesa cotidiana.





