El clima pone a prueba al campo santiagueño: trigo y garbanzo llegan al final de la campaña con señales de deterioro
Un relevamiento de la Bolsa de Cereales de Córdoba advierte sobre estrés hídrico, temperaturas extremas y problemas sanitarios en diferentes zonas productivas. Quimilí, Sachayoj, Frías y Nueva Esperanza aparecen entre las localidades relevadas. La cosecha comienza a mostrar sus primeros datos, pero todavía falta conocer el impacto definitivo sobre los rendimientos.
La campaña de cultivos de invierno entra en su momento decisivo y los primeros relevamientos generan preocupación en diferentes regiones de Santiago del Estero.
El trigo y el garbanzo muestran señales de deterioro asociadas con la disponibilidad de agua, temperaturas extremas y problemas sanitarios.
La información surge del último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Córdoba, difundido esta semana, y permite conocer el estado de los lotes durante la primera quincena de octubre.
Trigo: comenzó la cosecha
En diferentes sectores ya comenzaron las tareas.
Quimilí y Sachayoj registraban un avance de aproximadamente el 10%.
En El Palomar se estimaba alrededor del 15%.
Estos valores corresponden al momento del relevamiento.
Con el avance de los días, la superficie cosechada debería incrementarse.
El verdadero dato aparecerá cuando los productores comiencen a conocer los rendimientos finales.
El agua volvió a marcar diferencias
Uno de los principales problemas fue la distribución irregular de las lluvias.
Algunos departamentos recibieron precipitaciones superiores a los promedios históricos.
Otros atravesaron períodos críticos.
En agricultura, unos pocos días sin agua durante etapas sensibles pueden modificar el resultado de una campaña.
La situación también estuvo condicionada por temperaturas elevadas.
En algunos sectores se informaron registros cercanos a los 40 grados.
El garbanzo enfrenta un escenario complicado
El garbanzo presenta dificultades adicionales.
Al momento del relevamiento, la cosecha todavía no había comenzado.
En Sachayoj y Frías se observaron síntomas de estrés.
Nueva Esperanza, en cambio, sufrió episodios de heladas que perjudicaron determinados lotes.
El resultado final dependerá de la extensión del daño y de las condiciones que acompañen el cierre del ciclo.
Las enfermedades también preocupan
En trigo fueron detectados casos de roya.
En garbanzo se informaron problemas sanitarios como rabia del cultivo y presencia de insectos.
El manejo sanitario puede resultar determinante.
Una enfermedad detectada a tiempo puede controlarse.
Pero cuando aparece sobre el final del ciclo, las posibilidades de intervención disminuyen.
Cada kilo menos significa dinero
Para el productor, el rendimiento no es solamente una estadística.
Cada kilo por hectárea determina cuánto podrá recuperar de la inversión realizada.
Semillas, fertilizantes, agroquímicos, combustible y labores representan costos.
Cuando el rendimiento baja, la rentabilidad puede reducirse rápidamente.
Por eso, una campaña irregular puede tener consecuencias que se extienden más allá del campo.
El comercio también depende de la cosecha
Las ciudades productivas sienten directamente los resultados agrícolas.
Cuando la campaña es buena, aumenta el movimiento.
Se compran insumos.
Trabajan contratistas.
Se movilizan camiones.
Se realizan inversiones.
Cuando la campaña es mala, ese circuito se desacelera.
Por eso, el trigo y el garbanzo también forman parte de la economía de las comunidades.
Todavía falta el dato definitivo
El informe técnico refleja la situación observada durante una etapa determinada.
No representa todavía un resultado final.
La cosecha será la que permita saber cuánto rindieron realmente los lotes.
También será necesario conocer la calidad comercial del grano.
El campo santiagueño entra ahora en las semanas donde las expectativas se transforman en números reales.
Cada cosechadora que ingresa a un lote comienza a responder una pregunta que los productores vienen haciendo desde hace meses: cuánto dejó finalmente la campaña.





