Crisis por el agua en Añatuya: buscan respuestas urgentes y reactivar la obra de cloacas

Autoridades municipales y organismos provinciales mantuvieron una reunión clave para establecer las causas del problema y coordinar intervenciones inmediatas. El diagnóstico apunta a pérdidas en la red, napas elevadas y pozos ciegos colapsados, pero existe una coincidencia central: concluir la obra de cloacas será fundamental para alcanzar una respuesta definitiva.

Municipio y organismos provinciales acordaron intervenir en los sectores más afectados, mientras advierten que la solución definitiva depende de completar el sistema cloacal.

La acumulación de agua en calles y avenidas de Añatuya, una problemática que afecta a distintos barrios y provoca creciente preocupación entre vecinos y comerciantes, quedó formalmente instalada como una prioridad dentro de la agenda municipal y provincial.

Durante la mañana de este jueves se desarrolló una importante reunión de trabajo encabezada por el intendente Julio Ernesto Castro, junto con integrantes del Concejo Deliberante y funcionarios municipales. En representación de los organismos provinciales participaron el presidente del Ente Regulador de los Servicios de Agua y Cloacas (ERSAC), CPN Juan Domingo Roitman; el gerente de Aguas de Santiago, ingeniero Sebastián Paz Zavala; y el ingeniero Sacrán, de la Secretaría del Agua.

El encuentro permitió analizar el complejo escenario que atraviesa la ciudad y comenzar a coordinar medidas concretas frente a una situación que no reconoce una sola causa, sino que responde a la combinación de diferentes factores.

Un problema con múltiples causas

Entre los principales motivos señalados aparecen las pérdidas y roturas en las cañerías de la red de agua potable, el nivel elevado de las napas, el colapso de numerosos pozos ciegos y el mayor aporte de agua proveniente del nuevo acueducto.

Este último punto representa una paradoja que evidencia la necesidad de completar la infraestructura sanitaria de la ciudad. La mayor disponibilidad de agua potable significó una mejora esencial para los hogares, pero al mismo tiempo incrementó el volumen de líquidos domiciliarios que deben ser evacuados.

Sin una red cloacal plenamente operativa, gran parte de ese caudal termina saturando los pozos ciegos y agravando la presencia de agua en la vía pública. Por ese motivo, las autoridades coincidieron en que las intervenciones parciales podrán aliviar la situación, aunque la solución estructural dependerá de la finalización de la obra de cloacas.

Primeras intervenciones en los sectores más afectados

Como respuesta inmediata, se acordó iniciar un trabajo conjunto en uno de los puntos más comprometidos de la ciudad. Allí se realizará un diagnóstico del estado de las cañerías para detectar pérdidas, roturas o deficiencias en la red.

También se prevé reemplazar los conductos que presenten problemas, con el objetivo de reducir el desperdicio de agua potable y evitar que nuevas filtraciones continúen deteriorando las calles.

La intervención será importante para determinar qué porcentaje del agua acumulada proviene de la red y cuánto responde al ascenso de las napas o al colapso de los sistemas domiciliarios. Contar con esa información permitirá definir acciones específicas para cada sector y utilizar los recursos de manera más eficiente.

La obra de cloacas, el desafío impostergable

Uno de los principales planteos de la reunión fue la necesidad de gestionar la continuidad de la obra cloacal de Añatuya, actualmente inconclusa. Se trata de una infraestructura de gran magnitud, pero indispensable para acompañar el crecimiento urbano y garantizar condiciones sanitarias adecuadas.

La falta de cloacas no solo repercute sobre el estado de las calles. También tiene consecuencias ambientales, sanitarias y sociales, debido a la humedad permanente, los malos olores, el deterioro de calzadas y veredas y las dificultades que enfrentan diariamente las familias y los comerciantes.

Por eso, concluir la red cloacal debe ser considerada una inversión estratégica para el futuro de Añatuya y no solamente una respuesta frente a la emergencia actual.

La reunión representa un primer avance institucional ante un reclamo que lleva tiempo entre los vecinos. El desafío será ahora transformar el diagnóstico y los compromisos asumidos en intervenciones visibles, sostener el trabajo coordinado entre el Municipio y la Provincia y gestionar los recursos necesarios para retomar la obra definitiva.

Añatuya necesita respuestas urgentes para recuperar sus calles, pero también una decisión de fondo que permita evitar que el problema vuelva a repetirse. En ese camino, la finalización de las cloacas aparece como una obra impostergable para mejorar la calidad de vida de toda la comunidad.

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