Cambio climático: advierten sobre la urgencia de replantear obras y planificación ante eventos extremos
En un contexto donde los fenómenos climáticos extremos se vuelven cada vez más frecuentes, la mirada de los especialistas comienza a marcar el rumbo de las decisiones que deberán tomarse a corto y mediano plazo. En ese marco, el director del Instituto de Recursos Hídricos de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnologías de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), Héctor Daniel Farías, expuso sobre los desafíos actuales del cambio climático durante la VIII Asamblea Nacional de la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático, desarrollada en San Miguel de Tucumán.
Durante su disertación titulada “Nuevos paradigmas de diseño de restauración fluvial ante escenarios de variabilidad y cambio climático”, el especialista puso el foco en la necesidad de transformar los modelos tradicionales de intervención sobre los ríos. “El cambio climático nos obliga a revisar cómo diseñamos nuestras obras”, afirmó, marcando un punto de inflexión en la manera en que se conciben las infraestructuras hídricas.
Farías advirtió que el incremento en la frecuencia e intensidad de fenómenos como inundaciones ya no es una proyección futura, sino una realidad concreta que afecta a distintas regiones del país. En este sentido, sostuvo que es imprescindible avanzar hacia políticas preventivas: “Estamos en el tiempo de tomar acciones”, remarcó en diálogo con Radio Universidad.
Uno de los ejes centrales de su exposición fue el cambio de paradigma en la gestión hídrica. Según explicó, los enfoques actuales buscan dejar atrás las obras rígidas que históricamente intentaban contener o aislar a los ríos, para dar lugar a estrategias más integradas. “Hoy se busca recuperar, en la medida de lo posible, la funcionalidad natural de los ríos, en un enfoque compatible con las actividades humanas”, señaló.
Esta nueva mirada propone una convivencia más armónica entre las ciudades y los sistemas fluviales, entendiendo que el comportamiento de los ríos forma parte de un sistema dinámico que no puede ser completamente controlado. En esa línea, las recientes crecidas registradas en la cuenca del sistema Salí-Dulce funcionan como una señal de alerta.
“El aumento en la intensidad de los eventos hidrológicos obliga a repensar tanto las obras como el ordenamiento territorial”, enfatizó Farías, al tiempo que llamó a incorporar criterios científicos y técnicos en la planificación urbana.
La exposición del investigador santiagueño se inscribe en un debate cada vez más urgente: cómo adaptar las ciudades y sus infraestructuras frente a un escenario climático cambiante. La conclusión es clara: el desafío ya no es solo mitigar los impactos, sino anticiparse a ellos con decisiones estratégicas que integren conocimiento, territorio y sustentabilidad.





