El legado eterno del Señor de los Milagros de Mailín: una historia de fe que perdura por siglos

En tiempos remotos, mucho antes de la aparición de la preciosa Cruz con la imagen del Señor Forastero, un antiguo pueblo indígena habitaba los territorios que hoy conforman el departamento Avellaneda. Jamás se habría imaginado el sinfín de sucesos desencadenados a partir de la llegada de esta reliquia, que han perdurado por más de 200 años hasta nuestros días, marcando la veneración por la imagen del Señor de los Milagros de Mailín. Abordar el nacimiento histórico de esta devoción implica un arduo trabajo de recopilación de datos verificables y testimonios que rodean este fenómeno de fe popular.

Existen dos versiones sobre el origen del nombre de la villa. Una sugiere que Mailín significa “indiano”, posiblemente asignado por los vilelas que habitaban las riberas de un río llamado Mailín o Maulín. La otra versión habla del término traducido como “manantial” o “bruja del bañado”. Sorprendentemente, según el mapa de un sacerdote identificado como el padre Jolis en 1789, el río Mailín conectaba el Salado con el Dulce.

Los antecedentes más relevantes se encuentran en el trabajo de Orestes Di Lullo, especialmente en su libro “Agonía de los Pueblos”, donde evoca la historia, geografía y tradición religiosa del pueblo. Los archivos del Obispado de la provincia también han sido de vital importancia. ¿Cómo llegó la cruz de Mailín a esta zona? El siglo XVIII fue testigo de las grandes misiones jesuíticas en Santiago del Estero, destacándose la “Reducción de Vilelas”, donde los curas enseñaban catecismo a los indígenas y establecían escuelas para corregir costumbres.

Se cree que la venerada cruz pudo haber sido traída por los jesuitas desde el Cuzco y depositada en el monte antes de su expulsión en 1767. Posteriormente, Juan Serrano y sus amigos descubrieron la cruz en el hueco de un árbol, donde decidieron construir un pequeño oratorio para adorar al Señor durante muchos años. Con el tiempo, la imagen fue trasladada y el lugar se cristianizó, manteniendo viva la fe a través de los siglos.

La historia de la imagen sagrada está marcada por momentos significativos, como su traslado durante el gobierno de Juan Felipe Ibarra en 1830 y la reconstrucción del templo en 1845 por el padre Alcorta. La construcción de una iglesia en 1870 y el inicio de las obras del templo actual en 1904, financiadas por limosnas populares, son hitos que demuestran la constancia y devoción del pueblo de Mailín hacia su Señor de los Milagros.

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