Multitudinaria noche de rock: Ciro y Los Persas hicieron vibrar el Nodo Tecnológico
La banda de Ciro Martínez reafirmó su convocatoria en una gira federal que conjugó rock, memoria y pertenencia.
La noche santiagueña se encendió con una de esas citas que quedan en la memoria colectiva: la presentación de Ciro y los Persas en el Nodo Tecnológico convocó a una multitud que desbordó el predio. Fue una de las fechas más esperadas del año, una celebración masiva donde la música volvió a ser punto de encuentro y ritual compartido.

Antes de la explosión rockera, la escena se volvió íntima. Manu Martínez, hija de Ciro, desplegó su universo de indie folk con una presentación sensible y delicada. Su voz encontró eco en un público atento, que no solo llegó desde distintos rincones de Santiago del Estero sino también desde otras provincias del norte, ampliando el mapa emocional de la noche.
El recital principal comenzó alrededor de las 21:30 y se extendió por más de dos horas de intensidad sostenida. Ciro y los Persas ofreció un recorrido potente por los clásicos de Los Piojos, sumados a composiciones de su etapa más reciente. Cada tema fue recibido como un himno, en un espectáculo que no soltó al público en ningún momento y que mantuvo la energía vibrando de principio a fin.

La noche de Juan en honor a Machingo
Entre las sorpresas de la noche, apareció un momento que unió tradición y rock. El guitarrista Juan Manuel Gigena Ábalos, nieto del histórico Machingo Ábalos de Los Hermanos Ábalos, irrumpió con una versión electrificada de la clásica Chacarera del Rancho. Fue un pasaje profundamente emotivo, donde las raíces santiagueñas dialogaron con la potencia del rock contemporáneo.
La llegada de la banda a Santiago del Estero se enmarca en una gira nacional que viene marcando convocatorias multitudinarias en cada parada. Ciro y los Persas reafirma así su lugar como uno de los grandes referentes actuales del género. Ya había dejado su huella en escenarios como el Salamanca Rock y la Plaza Añoranzas, y esta vez el Nodo Tecnológico se convirtió en testigo de otra noche que se inscribe en esa historia.
Al frente del grupo, Andrés Ciro Martínez volvió a demostrar por qué es una figura singular dentro del rock nacional. Su despliegue escénico —la gestualidad precisa, la intensidad vocal, el dominio instrumental— se combinó con su sello distintivo: la armónica, las guitarras y la percusión ligera de panderetas y maracas. Un artista magnético, capaz de sostener el pulso de un show que no conoce pausas.
El cierre fue, como suele suceder, tan intenso como simbólico. En medio de un clima desbordado, los acordes del Himno Nacional Argentino se elevaron sobre la multitud. Desde el escenario, Andrés Ciro Martínez los sopló en su armónica, sellando la noche con un gesto ya clásico: una despedida eléctrica, cargada de identidad y emoción compartida.





