De Añatuya a Boston: el sueño de una santiagueña que corre con el corazón
En el mapa del atletismo mundial hay una carrera que no es una más. Es historia, tradición y emoción pura. Este lunes 20 de abril, en el marco del tradicional Patriots’ Day, se corre la 130.ª edición del Maratón de Boston, la competencia más antigua del mundo, esa que todo maratonista sueña con correr alguna vez en la vida.
Y en esa línea de largada, allá en Hopkinton, donde cada paso pesa tanto como los sueños, habrá una santiagueña que representa mucho más que a sí misma: Romina Tonani, oriunda de Añatuya, que llegó hasta uno de los escenarios más emblemáticos del deporte mundial.

No fue casualidad. No fue fácil. Fue, como ella misma lo define, un camino de casi una década.
“Boston no es una maratón más, es la Maratón de los maratonistas”, escribió Romina en sus redes, dejando en claro la dimensión de lo que está viviendo. Y no exagera: Boston es ese lugar donde llegan los más veloces, pero también los más persistentes, los que no abandonan los sueños.
Su historia tiene el sello de muchas historias santiagueñas: esfuerzo silencioso, constancia y una convicción que no se negocia. Nueve años le llevó alcanzar este momento. Nueve años de entrenamientos, de kilómetros acumulados, de sacrificios y de creer, incluso cuando parecía lejano.
El destino, o quizás la recompensa a tanta perseverancia, le abrió la puerta a través de un sorteo con pocas probabilidades. Pero a veces los sueños encuentran su camino.
Así, la atleta añatuyense llegó a Boston para correr su maratón número 10, con el cuerpo preparado, pero sobre todo con el alma llena.
“Llegué con las piernas llenas de kilómetros, un corazón agradecido y un espíritu dispuesto a darlo todo hasta el último kilómetro”, expresó, en palabras que resumen mucho más que una competencia.
Desde Añatuya, su tierra, hasta las calles históricas de Boston, hay miles de kilómetros de distancia. Pero también hay algo que no cambia: el acompañamiento de su gente, ese respaldo invisible que empuja en los momentos más difíciles.
“Gracias a todos los que están pensando en mí, bancando y acompañando a la distancia”, escribió. Y en esa frase se cuela todo: familia, amigos, comunidad. Santiago del Estero entero.
Romina ya ganó. Lo dice ella y se siente en cada palabra. Porque llegar a Boston no es sólo cruzar una meta: es haber recorrido un camino lleno de esfuerzo, fe y perseverancia.
Hoy, mientras el mundo mira esa carrera histórica, en cada paso de Romina Tonani también corre Añatuya. Y con ella, corre el orgullo santiagueño.





